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Está próximo a cumplir 24 años, los ojos de Alex Pino conocieron el sol un 27de septiembre en Santa Cruz de la Sierra, ciudad donde pasó la mayor parte de su vida y de la que se lleva gratos recuerdos. Sus habilidades manuales y numéricas hicieron creer a sus amigos y familiares que sería arquitecto o ingeniero.
Sus dos madres, Ximena, su madre biológica y ‘Beby’, como se refiere cariñosamente a su abuelita, aún viven en Santa Cruz y tiene dos hermanos menores, que lo motivan día a día a ser la mejor versión de sí mismo.
Salió bachiller, y aunque estudiar una carrera convencional estaba en sus planes, trámites atrasados y problemas personales hicieron que su inscripción se posponga. 

“Para no estar sin hacer nada, decidí matricularme en institutos gastronómicos, después de todo la cocina fue algo que me gustó desde chico” cuenta sonriente. Se considera ‘autodidacta’ pues, aunque estuvo en varios institutos y tomó varios cursos en el área, aprendió más por cuenta propia a través de libros, uno de sus favoritos es Al Grano, del famoso barista Kim Ossenblok.


Trabajador

El trabajo fue una constante en su  vida, ha tenido más que los años que ha vivido. Trabajó en muchos lugares y de muchas cosas, fue mesero, barista, cocinero e incluso tuvo su momento de fama como conductor en un programa de televisión. Eso sí, siempre relacionado al mundo de la cocina. “Nunca estuve más de dos semanas sin trabajo” bromea Alex. En 2016 recién se había adentrado en el mundo del café, pero eso no lo detuvo para postularse en un concurso internacional de barismo, con la intención de poder representar a Bolivia.
Aún estaba en ‘pañales’ y aunque no logró ganar ese año, el siguiente volvió a postularse, esta vez con más conocimiento y experiencia. Fue así como en 2017 ganó el concurso y representó a Bolivia en el Barista Championship, realizado en México.


Un sublime amor por el café

La vida de nuestro protagonista se ha caracterizado por constantes cambios, pero lo que se ha mantenido intacto desde sus inicios, es su amor por el café. Son muchas las horas que le ha dedicado a este arte y no solo en la práctica, sino también investigando sobre ello.
Para Alex existen cuatro fundamentos claves para un café perfecto: la proporción, el molido, el agua y la frescura. El arte del café también requiere ciencia; medir y pesar bien las cantidades ayudará a lograr siempre un buen resultado. El molido determina el tiempo en el que el café y el agua están en contacto y los sabores a extraerse. Un molido fino produce un café amargo y uno muy grueso, aguado. El café es en su mayoría agua, por lo que la calidad de esta se verá reflejada en el resultado final, lo ideal es hacerlo con agua filtrada y la temperatura de esta no debe sobrepasar los 96ºC. Finalmente, la frescura hace referencia a las condiciones en las que se encuentra el producto cuando está por usarse. Un café ligeramente tostado, bien guardado, sin exposición al sol o humedad y recién molido tendrá un sabor estupendo.

Nuevos comienzos

Estados Unidos se convirtió en su hogar desde agosto de 2019. Ese año y el siguiente fueron de constantes aprendizajes, las mudanzas, los nuevos trabajos y la pandemia pusieron su vida de cabeza durante varios meses. Hoy se encuentra enfocado en hacer crecer su marca personal y continuará haciendo videos para enseñar a más personas sobre el amplio mundo del café. “En Bolivia tenemos uno de los mejores cafés del mundo. Para aprender sobre él basta con ser curioso y sumergirse en las diferentes cafeterías, eventos o actividades relacionadas que tenemos en nuestra ciudad”.


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