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Con el anuncio de bloqueos y paro cívico se multiplicaron los grupos de WhatsApp para organizarse. Sin embargo, los enlaces para conectarse se difundieron más de lo previsto.

Y a los grupos de los que denuncian un fraude electoral se añadieron los guerreros digitales del Movimiento al Socialismo.

Los ‘invasores’ bombardearon los grupos con stickers del partido azul, de la victoria de Luis Arce y de burlas de la causa opositora, además de virus que arriesgan los teléfonos a la pérdida de la privacidad. 

Asimismo, ante la ingenuidad de los administradores, se ofrecían para ayudarlos a ‘limpiar’ los grupos de infiltrados. Se hacían poner de administradores y una vez con esos privilegios, eliminaban al verdadero administrador. Y así, los grupos originalmente detractores del MAS, terminaban siendo propiedad de ese partido.

Y en los que debía ser herramienta para organizar el paro cívico, terminaba siendo escenario de insultos y tomadas de pelo. De un lado, los que se autonombraban “guerreros samurai”, catalogaban a los adversarios como “pititas”, mientras que estos los llamaban “ciber llunkus”.