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Pese a las arengas de los ministro de Estado y a las explicaciones suministradas respecto a los controles y a las medidas de bioseguridad que fueron tomadas con los bolivianos que dejaron Chile y retornaron al país por la frontera de Pisiga, la noche del martes una vez más la irracionalidad de algunas personas evitó que 12 bolivianos, 11 adultos y un niño de 2 años, lleguen hasta su lugar origen, en este caso los municipios de Llagua y Uncía en el norte de Potosí.

De acuerdo con un reporte para EL DEBER de Radio Reflejos de Llallagua, un minibus que había salido de Pisiga con 11 adultos y un niño, fue interceptado a la altura de la zona 60 de la carretera Oruro - Llallagua. Allí el motorizado fue impedido de cruzar por la vía que está llena piedras que arrojaron los pobladores para obstaculizar el ingreso de estas personas hasta sus lugares de origen, pese a las disposiciones y explicaciones dadas por las autoridades de Estado.

De las acciones participaron autoridades municipales y autoridades comunitarias de la zona. Actualmente hay cierre de las vías y no se permite el ingreso de ninguna persona, por el temor de posibles brotes de coronavirus.


Ni el acompañamiento militar que tenía el minibus evitó que los pobladores impidieran el ingreso de los connacionales hacia Llallagua, ya que el motorizado tuvo que volver hasta Oruro y las personas fueron llevadas hasta un centro de aislamiento en el que se deben quedar por los próximos 14 días. 

Las autoridades de salud de Oruro tampoco hicieron conocer el lugar, ni la ubicación del centro donde están siendo atendidas estas personas por temor a una reacción violenta de algunos orureños. Se especula que los repatriados estarían en un puesto militar alejado del centro de la capital folclórica.

El director del Sedes de Oruro, Henrry Tapia, confirmó que ninguna de estas personas presentan síntomas de ser portadoras del Covid-19. La autoridad de salud dijo que a todos los potosinos que salieron de tierra chilena se les hizo el control de bioseguridad unas vez pisaron suelo boliviano, por lo que afirmó que todos están estables y sin síntomas que puedan generar una alerta

"Sin embargo, por los protocolos de bioseguridad que hemos decidido adoptar en todo el país, ellos aceptaron quedarse luego de haber sido impedidos de llegar hasta su departamento. Serán aislados por 14 días en Oruro y luego podrán volver a sus regiones", apuntó Tapia y agregó que la mayoría de las personas que fueron impedidas de llegar hasta sus municipios por gente intolerante la noche del martes, también fueron amenazados con hacerles daño.

"Las personas nos contaron que los amenazaron con quemarlos, lo mismo que a sus familiares y a sus viviendas si es que insistían en volver a sus regiones, por eso muchos pidieron no salir de Oruro y prefirieron quedarse en la cuarentena en nuestro departamento", concluyó el responsable del Sedes en Oruro, en un contacto con EL DEBER.

De acuerdo con reportes que se generan desde Pisiga, frontera de Bolivia con Chile en el departamento de Oruro, entre el 23 y 24 de marzo han ingresado al país 626 connacionales. Según las disposiciones que se adoptaron en cuanto al ingreso de nuestros compatriotas, una vez son revisados en el puesto de frontera y se conoce a qué departamentos pertenecen, las autoridades los acompañan hasta sus regiones donde los Sedes departamentales deben hacer cumplir con los protocolos de bioseguridad necesarios.

Por esa frontera, en dos días, han pasado 234 cochabambinos, 114 cruceños, 103 chuquisaqueños, 70 orureños, 46 paceños, 37 tarijeños y 22 potosinos. No se registra, hasta el momento, el paso de benianos o pandinos.

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