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Las normas de conducta en la mesa se enseñan desde la niñez. Cuántas veces no hemos dicho u oído decir “Buen provecho” o “Buen apetito”. Lo usual es decirlo cuando empezamos a comer o durante la comida y puede ser utilizada como un saludo en el momento donde te encuentras con otra persona que esta comiendo. 

También es la respuesta automática a una persona que ha realizado un eructo, quizás porque esto antes era un síntoma de buena salud, aunque hoy es considerado un acto de mala educación. ¿Crees haber estado usando bien estas frases? Continúa leyendo.

BUEN APETITO
Lo cierto es que cada una tiene su momento y su razón de ser. La manera correcta de utilizar estas expresiones es de la siguiente manera: “Buen apetito”, cuando el comensal aún no ha empezado su comida, y “buen provecho”, cuando ya está degustándola. En países como España, las personas normalmente dicen ¡que aproveche! mientras que en Latinoamérica se suele escuchar ¡buen provecho!

BUEN PROVECHO
Decir buen provecho es una costumbre que está muy arraigada a escala mundial, pero su origen realmente viene de los países árabes, en donde se le vincula con la acción de eructar, con la cual desean mostrar que una comida fue buena y provechosa. Decir “buen provecho” antes de comenzar a comer está excluido de los manuales de protocolo.

¿Y ENTONCES QUE DIGO?
Es preferible no decir nada cuando una persona está comiendo porque no debe hablar con la boca llena. Si le dices buen provecho, lo más probable es que la otra persona intente responderte, casi siempre con la boca llena de comida y eso sí es mala educación. Los libros de protocolo indican que es preferible decir frases que no requieran respuesta como “que disfruten de la cena” antes de comenzar a comer, pues esa frase demuestra un deseo y no necesariamente necesita una respuesta.


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