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De que el Covid-19 cambió la vida de la humanidad, la cambió. En poco o en mucho, hizo que aparezcan algunos hábitos que llevan a proteger la salud y la vida de las personas, además de valorar más los lazos familiares y de amistades. En algunos países europeos y asiáticos ya empezó la flexibilidad a la cuarentena y se comenzó a hablar de un término diferente, la nueva normalidad.

De a poco las actividades se van normalizando. La gente sale a las calles, realiza diversas actividades y hasta se piensa en viajes. Lo que no se pierde es el temor al contagio del coronavirus, por ello las medidas de bioseguridad se mantienen y se refuerzan.

La nueva normalidad implica volver a las rutinas sociales, económicas y laborales, principalmente, pero teniendo mucho cuidado con la salud y la vida. Hay hábitos que se adquirieron en esta crisis y cuarentena que seguirán vigentes por mucho tiempo, sobre todo los de limpieza y precaución frente a cualquier virus.

Será normal utilizar barbijos, mantener el distanciamiento social entre un metro y medio y dos metros, el uso de alcohol en gel y líquido, el lavado de manos con agua y jabón luego de llegar de la calle, la toma de temperatura al ingresar a un lugar público, el desinfectado de los zapatos y de los objetos que llegan a la casa.

También la forma de transporte cambia. Se promueve caminar y usar la bicicleta y hasta los patines como parte de la nueva normalidad.

Cuando vuelva el transporte público será respetando el distanciamiento social, el uso de barbijos y de alcohol en gel.

James Yhon Robles, responsable del área de Sicología del Instituto de Neurociencia de la Unifranz manifestó que en  esta cuarentena se ha aprendido a valorar más la vida, a recuperar valores de la familia y de la comunidad. "Saldremos fortalecidos, con nuevas habilidades personales y destrezas tecnológicas", puntualizó.

Sobre los hábitos que se han adquirido en esta etapa. dijo que depende de la organización de cada uno para que permanezcan en la vida cotidiana, sobre todo aquellos que cuidan la salud y la vida.

En cuanto a la nueva vida cotidiana, el sicólogo Robles opinó que se puede tener dos escenarios. El primero, que muchos presenten problemas emocionales denominado Síndrome de la cabaña, que es tener miedo después del encierro. Y el segundo se refiere sobre todo a los hábitos de limpieza que adquirimos y que permanecerán, sobre todo al lavado de manos y desinfección de los objetos, para protegernos de un posible contagio.

Evaluación, aprendizaje y recuperación

El terapeuta familiar cruceño Ricardo Eid manifiesta que todo en la vida nos deja algo positivo, así la experiencia no haya sido buena. En el caso de la llegada del coronavirus, que obligó al mundo a entrar en una cuarentena, manifestó que se debe reconocer todo lo que se ha vivido, lo que se experimentó individualmente y como sociedad.

Se tiene que examinar el encierro, desechar lo malo y asimilar las buenas enseñanzas. Se debe reconocer lo que se aprendió, como valorar aún más a la familia y a los amigos, los hábitos de limpieza que ayudan a proteger el organismo, la salud y la vida. A cuidarnos solos, sabiendo que tenemos un sistema de salubridad precario. 

La recuperación es individual y colectiva. Volver a trabajar y a producir es necesario para vivir la nueva normalidad. siguiendo los protocolos de bioseguridad.