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Hace unos días pedía auxilio a la comunidad LGBTQ para retirar de la morgue el cuerpo de su compañero de vida, fallecido por Covid-19 y quien además no tenía documentos de identidad.

Con la ayuda de personal médico que conocía su historia y el aval de excolegas de su pareja, Ramona Justiniano pudo llevarse el cuerpo y conseguir un espacio en el cementerio, ya que casi le toca dejarlo en fosa común, debido a su condición económica.

Luego de superar ese problema, le tocaba resolver otro, la comida del unos días, pero se encontró con la respuesta de un grupo de personas que juntó un dinero para comprarle alimentos no perecederos y medicamentos en caso de que fuera necesario, ya que Ramona y su hija se encuentran en observación, debido al contacto con una persona con Covid-19.

Por el momento sigue esperando que le tomen la prueba para saber si tiene coronavirus, igual que su hija, y tratando de salir adelante. La diabetes de su esposo y la amputación de una pierna, más el Covid-19, la obligaron a vender su cocina, garrafa y otros equipos con los que se buscaba la vida vendiendo comida, y a dejar el trabajo en un restaurante que permanece cerrado debido a la cuarentena.

Los solidarios que la ayudaron prefirieron el anonimato, pero se comprometieron a estar pendientes de la salud de Ramona y su hija.