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Un caso de coronavirus ha cambiado radicalmente la vida de los vecinos de Porongo, un pueblo situado al oeste de la capital cruceña, cruzando el río Piraí, que los fines de semana recibe a visitantes de la urbe. Ayer, cumplieron el primer día, de los 14 que impone la cuarentena. Salieron por la mañana a abastecerse de los artículos de la canasta familiar y por la tarde, la mayoría, se recluyó voluntariamente en sus hogares.

A decir del párroco del pueblo, padre Osvaldo Peña, el temor a un posible contagio de la enfermedad tiene atemorizadas a muchas personas. “La gente está muy asustada con esta cuarentena, pero la están acatando. Salen a hacer sus compras y vuelven a sus casas”, manifestó el sacerdote.

Wilson Justiniano, secretario de actas del Comité Cívico de Porongo, cree que mucha gente está preocupada en cómo llevar el sustento a su familia cuando transcurran los días, puesto que muchos hombres y mujeres trabajan en la ciudad de Santa Cruz de la Sierra y ahora, a raíz del aislamiento forzoso, no pueden hacerlo.

Otros, que están acostumbrados a buscárselas a diario, se las ingenian para conseguir un poco de carne, yuca o plátano. “Hay personas que siembran su yuquita, su plátano o crían gallinas, con lo que pueden asegurar la alimentación de su familia. Por ejemplo, hoy (por ayer) vi a un pariente que carneó un cancho, vendió una parte para costear otros gastos y también dio carne al fío a sus conocidos que no tenían efectivo en ese momento. Así se vive acá, entre vecinos nos ayudamos y peor en estas circunstancias”, indicó Justiniano.

Falta de medicamentos

Para Mirian Peña Carrillo, presidenta de la junta vecinal del barrio Villa del Carmen, la cuarentena es una experiencia que destiempla los ánimos a muchos en el pueblo, pues la gente está acostumbrada a levantarse temprano e ir a buscarse la vida a su chaquito, a su quinta o a su fuente laboral en la urbe cruceña.

“He visto movimiento de los vecinos en la mañana, hasta el mediodía, porque hasta esas horas hay atención en las tiendas; luego se encierran en sus viviendas. Otro problema que enfrentan, según me han comentado, es la falta de medicamentos en el hospital, a donde recurren por algún malestar, resfrío o catarro y dicen que solo les dan paracetamol o ibuprofeno”, señaló la representante vecinal.

Mirian Peña agregó que ella, por ejemplo, fue a buscar un medicamento en las farmacias del pueblo (hay tres) y solo una de ellas estaba abierta. “Encontré el fármaco que buscaba, pero más caro, porque allí los precios son más elevados que en las otras”, comentó la dirigente.

Asimismo, se conoció un caso más serio todavía. El de un paciente aquejado de miastenia gravis, una enfermedad crónica autoinmune clasificada como rara porque afecta a pocas personas, las cuales pueden morir si no tienen a mano su medicamento que se comercializa con el nombre de Mestinon.

El hombre necesitaba ayer el fármaco que no se encuentra en cualquier farmacia, pero no pudo salir de su casa para buscarlo en la ciudad. Laida Menacho, una persona que ve de forma desinteresada por estos pacientes, con mucho esfuerzo le pudo proveer de algunas tabletas que le servirán por unos días.

Acto religioso

La mayoría de los porongueños son católicos, pero por estos días ni al templo San Juan Bautista pueden ir debido a la restricción. El padre Osvaldo Peña reveló que, como en todas las iglesias católicas, celebra misa a puerta cerrada, en ausencia de los feligreses.

Ante la situación, el sacerdote manifestó que piensa salir desde hoy con el santo patrono del pueblo a rezar cada hora en la plaza y por algunas calles, pidiendo a Dios que libre a sus habitantes del coronavirus y alivie a las personas afectadas. “Estoy pidiendo permiso a la Policía, a ver si me dejan hacerlo”, expresó el religioso.

Hospitalizaron a enfermo

Hasta hace poco, el hombre que llegó el 11 de marzo de España contaminado con el Covid-19, se encontraba aislado en su domicilio, luego de haber sido confirmado positivo para la enfermedad mediante análisis de laboratorio.

Empero, las autoridades del Sedes dispusieron su internación en el hospital del Distrito Municipal Nº 5, habilitado especialmente para el tratamiento de estos pacientes.

Diego Flores, secretario de Salud de la Alcaldía de Porongo, confirmó que el sujeto, de 35 años, fue trasladado la noche del viernes, a las 19:00, a dicho nosocomio. “El sigue asintomático, pero se ha visto por conveniente hospitalizarlo por precaución”, dijo Flores y añadió que se le hace seguimiento a cinco miembros de su familia, que están aislados en su domicilio.

Este paciente, catalogado como el número seis en la lista de casos confirmados en Santa Cruz, es acusado de haber contagiado el mal a un pariente suyo y a la esposa de este durante un encuentro familiar, los cuales también están internados en el centro DM-5.

Óscar Urenda, secretario de Salud de la Gobernación, manifestó que la irresponsabilidad de este individuo, que en un principio se negó a someterse a exámenes médicos, ayudó a duplicar en esta semana los casos en el departamento. “La semana pasada teníamos cuatro casos. En esta semana registramos el quinto, que es el pariente del paciente de Porongo, confirmado el viernes. Además, dio positivo la esposa del quinto paciente y una mujer llegada de Brasil”, indicó Urenda.

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