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Mientras buena parte del mundo está en emergencia por el coronavirus, y las autoridades nacionales, departamentales y municipales del país ponen en vigencia una serie de medidas de prevención, en el mercado Los Pocitos, igual que en las rotondas y puestos callejeros del Plan 3.000, la vida sigue como de costumbre.

Muchos de los vendedores que manipulan refrescos y alimentos lo hacen sin usar barbijos, alcohol en gel o guantes. Lo mismo ocurre en un supermercado de la zona, donde el personal de los negocios que hay en el patio de comidas, si bien tiene gel, no recurre a los barbijos.

Las vendedoras de hoja de coca de Los Pocitos son las más cuidadosas con las medidas, casi todas cuentan con los elementos recomendados para evitar la propagación del coronavirus, aunque se esmeren más en usarlos tras ver la cámara fotográfica.

La falta de cuidados no solo es problema de los comerciantes, los consumidores de comidas de la calle siguen la corriente. Sin lavarse las manos, luego de hacer compras, ingieren alimentos expuestos, pero además, la falta de un control sanitario fue evidenciada por EL DEBER. En una buena parte del Plan 3.000 no se sienten las medidas de la cuarentena.

La venta de refrescos sin cuidados está en toda la ciudad, no solo en el Plan 3.000


Los consumidores de comida en la calle no piden a los comerciantes el uso de barbijos, guantes o alcohol en gel

La falta de control y de uso del alcohol y barbijos se repite en las pensiones de la ciudadela


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