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Sonia Chura se recuesta en la entrada de la terminal Bimodal de Santa Cruz. Sobre el piso, la mujer extiende un aguayo (manto multicolor) en donde coloca a su hija Emily de un año. Luego, de su maleta saca una pequeña sábana para resguardarse del sol.

“No tengo como volver a La Paz”, dice la mujer que pasó unos días de vacaciones en el calor de la urbe cruceña. A metros de ella, Raúl Apaza, un hombre de unos 45 años, se apoya sobre la malla metálica de la estación terrestre con cara de resignación: “Voy a tener que quedarme si no encuentro cómo irme a La Paz”, dijo.

A metros de estas personas un grupo de choferes ofrecen llevar a los pasajeros desesperados a Cochabamba y La Paz. Cobraban tarifas desde Bs 150 hasta Bs 180, dinero que no tienen en su manos ni don Raúl ni Sonia.

Desde ayer en Bolivia rige una cuarentena total por 14 días a raíz de la presencia del coronavirus en el país. El mal fue detectado el 10 de marzo. Desde esta fecha el Gobierno adoptó una serie de restricciones para frenar el avance de esta pandemia.

Una de estas disposiciones fue la de cerrar el transporte interdepartamental. Unos días antes de la declaratoria de la cuarentena, las autoridades departamentales habían anunciado la suspensión de los viajes en el interior del país.

La disposición se comenzó a ejecutar el viernes en las terminales terrestres de los nueve departamentos del país.

Todas cerraron sus puertas a partir de las 15:00. Además, se dispuso el cierre de fronteras y se prohibió el ingreso de extranjeros.

Sin embargo, la medida encontró en pleno viaje a algunas personas que hasta ayer buscaban la forma de llegar a su destino, como las descritas en las primeras líneas de esta nota.

A unos metros de Sonia y don Raúl, Omar, un suizo de 24 años es otra persona que quedó a la deriva. “Voy a Cochabamba y luego a Perú”, señaló.

Luego mostró un ticket de una empresa de buses que le aseguró que partiría ayer a la ciudad del valle. “Mala empresa, me estafaron”, denunció el europeo, en un limitado español.

Dentro de las medidas, de la cuarentena total, decretada por el Gobierno se dispuso que el transporte público y privado “quedaban suspendidos”, pero se habilitarán permisos para transportar trabajadores de empresas que deben seguir funcionando y personas que trabajan en el sector de la salud y en los servicios indispensables como agua, luz y gas, entre otros.

Horas más tarde, consultados sobre ¿qué pasará con los viajeros que quedaron varados en diferentes puntos del país?, los ministros de Obras Públicas, Iván Arias, y de Salud, Anibal Cruz indicaron, en una rueda de prensa, que desde hace días se había restringido el tráfico a las rutas interdepartamentales.

Se informó de que anoche repatriaron a 78 connacionales, que se encontraban varados en Lima (Perú) y que tras su arribo al aeropuerto de El Alto ingresaron a cuarentena.

Por su parte, el viceministro de Seguridad Ciudadana, Wilson Santamaría, anunció ayer que habrá más rigidez en los controles para el cumplimiento de la ‘cuarentena total’ decretado por el Gobierno.

Alertó que “los vehículos que sean sorprendidos circulando sin el permiso debido van a ser conducidos a los organismos de tránsito”.

Compras desesperadass

Los centros de comercios de productos de primera necesidad se abarrotaron tras la declaratoria de cuarentena. La gente de forma desesperada compró alimentos básicos y artículos de higiene.

Por ejemplo, en la cadena de supermercados, Hipermaxi, en la sucursal en la avenida Santos Dumont, cientos de personas llegaron para proveerse.

Desde el Hipermaxi indicaron que sus 35 sucursales en todo el país operarán durante la cuarentena acatando el horario establecido por el Gobierno.

Bárbara Cronenbold, presidenta de la Asociación Boliviana de Supermercados (Asobsuper), indicó que su sector garantiza el suministro de alimentos e insumos básicos para la población, que deberá estar en aislamiento por 14 días.

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