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Bolivia cumple hoy seis días de tensión por los resultados de las elecciones generales del pasado domingo. Pese a ser fin de semana, los bloqueos, marchas y vigilias que denuncian un “fraude” a favor del MAS, se mantienen.

La contundencia de la protesta se concentra en Santa Cruz, donde persisten los cortes de rutas, aunque se dispuso de periodos de reabastecimiento de alimentos, mientras que la zona sur de la ciudad de La Paz amaneció bloqueada.

En las últimas horas, el ministro de Gobierno, Carlos Romero, aseguró que no existirá ninguna intervención a los bloqueos y ratificó que la única instrucción para la Policía Boliviana es asumir labores de contención para evitar daños a la propiedad del Estado.

En Potosí persiste la tensión entre grupos que apoyan a Evo Morales y la dirigencia cívica que pide cumplir el paro, además de la existencia de piquetes de huelga de hambre; en Cochabamba, el ambiente es más tranquilo, en relación a los enfrentamientos que hace días protagonizaron cocaleros y la población movilizada.

Ayer se informó que en Beni se reforzarían los bloqueos carreteros, al igual que en Pando; a la par, las provincias de Tarija se suman al rechazo del conteo de votos, que ayer concluyó y proclamó a Evo Morales como ganador en primera vuelta.

En Oruro se suspendió la XX Entrada Universitaria Folclórica Cultural ante la coyuntura política que vive el país; hasta anoche estudiantes mantenían su vigilia en cercanías al Tribunal Departamental Electoral de esa región. En sucre, existió una multitudinaria concentración, que incluso advirtió con trasladarse a la sede de Gobierno.

La oposición asegura que desde el lunes se radicalizará la protesta, mientras que las instalaciones del Tribunal Supremo Electoral (TSE) permanecen con un fuerte resguardo policial, con un cordón que se extiende en, al menos, una cuadra a la redonda.

Cabe señalar que el lunes el MAS anuncia una ‘celebración’ de su victoria en la ciudad de El Alto, aunque todavía no se confirmó el espacio que será utilizado para ese fin, ante el rechazo que también existe en esa urbe a la nueva reelección del primer mandatario.