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Todo hace indicar que el suspenso se prolongará hasta diciembre. Bolivia fue a votar, la elección la ganó Evo Morales, pero, de momento, según los datos interrumpidos del conteo rápido del Tribunal Supremo Electoral, la batalla la ganó Carlos Mesa: al 83% de las actas computadas por transmisión rápida, habrá segunda vuelta el 15 de diciembre.

 El Movimiento Al Socialismo obtiene el 45,28% de los votos, Comunidad Ciudadana 38,16% (43,9% a 39,4%, según el conteo rápido de Vía Ciencia). 

Ninguno llega a la mayoría absoluta, ni tiene 10 puntos de diferencias sobre el otro. Más abajo, puras sorpresas: Chi Hyun Chung es tercero, con casi el doble de votos de Óscar Ortiz. Además, por no haber alcanzado el 3%, desaparecen cinco partidos, entre ellos, el histórico y otrora hegemónico Movimiento Nacionalista Revolucionario.

Escenario del mesismo

Este resultado se construyó bá- sicamente en Santa Cruz. Mesa ganó un departamento que parecía negado hacia él en el inicio de la campaña, pero que se volcó hacia el ‘voto útil’ y el ‘voto castigo’ después de los incendios en la Chiquitania y el cabildo del 4 de octubre. 

El conteo rápido del TSE le da un 47%, 14 puntos por encima de Morales, que estuvo en los márgenes del voto duro, pero el expresidente se ‘comió’ a Óscar Ortiz, que no llegó ni al 10% de los votos en su propio patio. Ese 47% de Mesa en Santa Cruz es mayoritariamente urbano. 

En las zonas más cercanas al centro de la ciudad capital, el apoyo a Comunidad Ciudadana superó el 70% de los votos. La derrota oficialista en ciudad más poblada del país (más de 1,2 millones de votantes), se amortiguó en los barrios populosos, como el Plan 3.000, y en las provincias. 

Beni también se sumó al voto útil, pese a que la estrategia de Mesa no parecía destinada a ganar Beni, al poner como primera candidata a senadora a un indígena del Tipnis, opuesta a la carretera entre Villa Tunari y San Ignacio de Moxos. El apoyo a Mesa se completa con Tarija y Chuquisaca, donde su victoria no fue tan holgada como se preveía en las encuestas. 

Eso le bastó a Mesa para declararse “el ganador indiscutible de las elecciones”. Está seguro de que los resultados no pueden cambiar y que la segunda vuelta es inevitable. 

“Este triunfo se lo debemos a la claridad de pensamiento del pueblo boliviano”, dijo.

Victoria a medias

Morales también salió a festejar, pero fue un festejo incompleto. Se mantuvo durante horas en la residencia presidencial y sus militantes, que aguardaban por él en Plaza Murillo, ocuparon el hall del viejo Palacio Quemado para escucharlo. Morales se abrió paso entre ellos, subió a las escalinatas y se declaró ganador. 

Y lo es. El hombre que ha gobernado Bolivia casi por 14 años, ganó en La Paz, Cochabamba, Oruro, Pando y Potosí. Es más, en esta última plaza, que levantó su paro cívico indefinido para ir a las urnas, dio un mensaje a la oposición citadina. Se mantuvo fuerte en el eje La Paz y Cochabamba, donde superó el 50%, pero su descenso en Santa Cruz, 15 puntos respecto a 2014, le valió no ganar en primera vuelta. 

El voto extranjero también lo favoreció. Construyó su victoria en Argentina (82%) y Brasil (70%) e hizo esteril los éxitos de Mesa en Europa y EEUU. “Ganamos una vez más, cuatro elecciones consecutivas ganamos en Bolivia, histórico, inédito”, dijo un Morales no excesivamente optimista desde las escalinatas del Palacio Quemado. Eso sí -y para avivar los fantasmas de la oposición, que teme un fraude- dijo que confía que el voto rural le dé la victoria.






La Asamblea

Uno de los resultados que difícilmente se moverá en esta elección es la conformación de la Asamblea Legislativa. 

Eso hace prever que la democracia de los pactos volverá a Bolivia, tras dos periodos con partido hegemónico -el MAS tenía dos tercios en ambas cámaras-. De momento, el Senado puede ser un escenario de empantanamiento: el MAS tiene 18 senadores; Comunidad Ciudadana, 17 y Bolivia Dice No, 1. 

No es un resultado cerrado. En los cálculos del MAS, lograrían entre 19 y 21 senadores. El escenario de la Cámara de Diputados es más favorable al MAS, al menos en lo que se refiere a uninominales. En todo el país, hasta donde llegaron los resultados preliminares del TSE, el oficialismo suma 41 diputados uninominales ganados, contra 19 de Comunidad Ciudadana y cuatro de Bolivia Dice No. Hay uno en disputa entre el MAS y BDN en Beni.

 Eso acerca al oficialismo a la mayoría absoluta en la Cámara Baja, que debería consolidarse con su victoria en las generales, que también define la distribución de diputados plurinominales.

 Allí aparecerá el ‘premio’ de Chi, que puede consolidar una bancada incluso superior a la de Bolivia Dice No. Esta elección también es histórica en el porcentaje de blancos y nulos. Al principio de la carrera, se creía que habría un porcentaje cercano al 10% y que reflejaría el descontento con las candidaturas.

 Al final, no llegará ni al 5% y buena parte de ese bolsón migró hacia Chi. Hasta el cierre de esta edición, el TSE no había actualizado la transmisión rápida de actas, algo que ya provocó un reclamo de la OEA, que pide explicaciones por su interrupción. La presidenta Eugenia Choque, justificó que suspendieron el conteo rápido para iniciar el cómputo oficial.


ORTIZ DA SU APOYO INCONDICIONAL A CARLOS MESA; CHI LO CONDICIONA A “LA IDEOLOGÍA DE GÉNERO”

Comenzó a jugarse la segunda vuelta. Con los resultados calientes y sin cerrar el conteo, ya se dieron las primeras movidas rumbo a la segunda vuelta electoral, que solo está en dudas porque el Tribunal Supremo Electoral suspendió la Transmisión de Resultados Preliminares, provocando la protesta de la OEA y el propio Carlos Mesa, que llamó a la población a “evitar el escamoteo de la segunda vuelta”, lo calificó como una vergüenza y un instrumento servil al Gobierno. 

Desde el oficialismo, tampoco están contentos con la detención de la transmisión de datos. Creen que como el faltante es voto rural, los beneficiará, pero quedará en duda por la decisión inexplicable del TSE. 

Pese a que Óscar Ortiz fue un duro crítico que Mesa durante la campaña, anoche reconoció su derrota y anunció su apoyo incondicional a su candidatura con miras a la aún presunta votación del 15 de diciembre. Ortiz salió a dar una conferencia de prensa en su ‘bunker’ cruceño. Primero agradeció a la gente que votó por él. 

Dijo que el ciudadano convirtió la elección en un referéndum contra Evo Morales, así explicó su bajo desempeño. “Esta elección confirma lo que se decidió en el 21-F y apoyaremos la decisión de los bolivianos que decidieron que quien enfrente a Evo Morales sea el candidato Carlos Mesa”, dijo Ortiz. Chi se vino hasta los estudios del Grupo EL DEBER para anunciar su decisión. Aseguró que es contrario a Evo Morales, pero reconoció que es el que más respaldo popular tiene. 

Asegura que no tiene nada que negociar con él y que solo apoyará a Carlos Mesa si baja “la bandera del arcoíris” de su campaña -en referencia a la población LGTBI- y saca de su programa “la ideología de género”. Luego de que el Tribunal Supremo Electoral concluya con el voto oficial, se dará la convocatoria oficial a la segunda vuelta, que se debería celebrar el 15 de diciembre a más tardar. Ahí comenzará otra campaña electoral, solo con dos candidatos y la necesidad de alianzas. 

Mesa parte con la ventaja de haber obtenido la adhesión de Ortiz. Morales tendrá como arma disuasiva su fuerte representación en la Asamblea Legislativa Plurinacional, pero en contra el antecedente del referendo del 21-F. Serán 55 días donde ambos estarán bajo la lupa y en los que seguirá en duda el trabajo del Tribunal Supremo Electoral, que no termina de dar certezas a electores y candidatos.