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Marcelo Tedesqui V.

El Comité Cívico Potosinista (Comcipo) iniciará el lunes 7 un paro indefinido y sus dirigentes anunciaron que reforzarán la huelga de hambre que cumplen en La Paz su presidente, Marco Pumari, y la secretaria general. La demanda pasa por defender las regalías departamentales por la explotación del salar de Uyuni y, de paso, la defensa del 21-F. Pese a que el MAS denunció que buscan entorpecer las elecciones, analistas aseguraron que la protesta no incidirá en el resultado de los comicios del 20 de octubre.

La dirigencia exige la derogación del decreto supremo 3738 que creó la empresa Yacimientos de Litio Bolivianos con participación de la firma alemana Aci Sustems y que no garantiza, según Pumari, el pago de regalías.

El analista Iván Arias manifestó que “no quitará ni aumentará votos a nadie. Creo que radicalizará el voto, el que sea pro MAS o el que sea en contra del oficialismo, pero no será una huelga desequilibrante”. Además, consideró que Comcipo debería afinar su estrategia y posponer su demanda, “que es absolutamente legítima, pero las elecciones la contaminan”.

El politólogo Ludwig Valverde coincidió con esa apreciación, al menos parcialmente. “El paro potosino, apoyado o no por otros cívicos, no cambiará sustancialmente las tendencias que ya están marcadas para las elecciones”; sin embargo, advirtió que no cree que los dirigentes deban posponerlas en ningún sentido, porque es una demanda que nunca fue atendida y está latente.

El presidente de Diputados, Víctor Borda (MAS), consideró que el objetivo es boicotear las elecciones “porque las encuestas indican que la oposición perderá”. Comunidad Ciudadana se pronunció en respaldo del paro, mientras que Bolivia Dice No coincide que la protesta no es oportuna y que hay afinidad entre Pumari y Mesa.