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Amiguero, bohemio, charlatán y una figura habitual en todas las actividades culturales de la ciudad, desde las más ostentosas hasta las más sencillas. En especial las que se desarrollaban en el casco viejo, donde formaba parte del paisaje cotidiano y donde será extraño no verlo con su mochila al hombro o cargando alguno de sus cuadros que ofrecía sin pudor y con buen humor al que quisiera comprarlos. No hace falta insistir que con la muerte, ayer por la mañana, de Ciro Paz, se va una de las figuras más pintorescas y apreciadas del ambiente artístico cruceño; las expresiones de afecto en las redes sociales y de todos lo que lo conocieron es la mejor evidencia

Paz falleció cerca de las 8:30 de ayer en el Hospital Japonés de un paro cardiorespiratorio. “A las seis de la mañana me llamaron para decirme que estaba con problemas respiratorios, le faltaba el aire. Entonces inmediatamente lo llevamos al hospital. Nos costó encontrar espacio para que lo atendieran, pero lo conseguimos. Él pedía aire porque sentía que le faltaba, le pusieron oxígeno y falleció casi de inmediato. El certificado de óbito dice que fue paro cardiorespiratorio”, contó todavía acongojado Modesto Zeballos Paz, hermano del artista.

Paz vivía en la casa que era de su madre por la zona de la avenida Paraguá. El fin de semana pasado había compartido un almuerzo con dos de sus hermanos y dijo sentirse un poco resfriado, pero no quiso atención médica y sus familiares le acercaron algunos medicamentos. 

Fue una sorpresa para ellos su deceso, porque era muy querido “Él no tiene hijos, pero era el tío más querido. Yo tengo 12 nietos y todos lo adoraban. Igual que mis otros sobrinos. Nos duele porque era servicial y lo queríamos mucho dentro de la familia”, comentó su hermano.

Inicios

Ciro Paz nació en San José de Chiquitos en 1960. Era el menor de ocho hermanos y “él más adulado por nosotros. Desde niño fue un soñador y le gustaba andar dibujando y pintando. En la casa tenía un montón de cuadernos y papeles con sus obras”, recuerda Modesto.

Artista autodidacta, Paz contaba que su primera exposición la realizó en 1972, en el Cine Gran Grigotá, lo que es hoy el paraninfo universitario Humberto Parada Caro. Fue muy criticado, porque mostraba un estilo diferente al paisajismo y al retrato de costumbres. 

Sin embargo persistió en su propio camino como artista y el desarrollo de su búsqueda de nuevas imágenes a través de la tinta sobre papel, técnica en la que desarrolló casi toda su producción artística. En sus prolíficas creaciones utilizaba poco el pincel para pintar con las manos y a veces con herramientas improvisadas que le servían para darle un mejor acabado a sus obras.

Opiniones

“A Ciro lo conocí hace como 35 años más o menos y siempre fue una persona muy cálida, un artista increíble, fiel a su trabajo, a su técnica. 

Gran amigo y compañero. Nos va a hacer mucha falta. Siempre nos acompañaba era fiel a todos los artistas. Todos eran sus amigos, desde los más Jóvenes, como los mayores”, dijo la artista plástica Raquel Schwartz, en tanto el escultor Juan Bustillos comentó que “donde uno iba estaba él. Ha sido siempre un compañero del arte. Creo que ha sido honesto con su trabajo. Era el amigo de todos”.

Sus restos fueron sepultados ayer a las 16:30 en el cementerio Jardines de Paz por la carretera a Cotoca. Actualmente la Casa de la Cultura exhibe su última exposición.

FOTO: SECRETARÍA MUNICIPAL DE CULTURA

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