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El concepto de museo donde la gente va solo a mirar objetos antiguos y a aprender historia ha sido superado ampliamente en muchos lugares del mundo, entre ellos ArteCampo, que desde hace tres años se ha convertido en un lugar cultural interactivo.

Situado en la av. José Estenssoro # 3310 (tercer anillo), entre av. Roca y Coronado y Radial 19, el Museo de ArteCampo de arte originario y popular de las tierras bajas ha regresado a sus actividades culturales, con todas las medidas de bioseguridad, haciéndole lance a los rigores del coronavirus.

Este sitio está abierto de martes a sábado, de 9:30 a 12:30 y de 15:00 a 18. El precio de la entrada es de Bs 5 para menores y 10 para mayores.

Paula Saldaña, directora ejecutiva del Centro de Investigación, Diseño Artesanal y Comercialización Cooperativa (Cidac), explicó que siguiendo la tendencia de los museos contemporáneos ArteCampo es un lugar de cultura viva.

Cumple su función de exponer objetos de arte, piezas elaboradas por los artesanos del departamento de Santa Cruz. De contar la historia de estos pueblos, sus tradiciones, folclore y cosmovisión.

Pero también ejerce un rol pedagógico, pues muestra a sus visitantes cómo se elaboran los objetos artesanales que allí se exhiben. La gente puede aprender a dibujar, a pintar, a tallar, a tejer y a fabricar piezas de alfarería.

De igual manera, y dirigido principalmente a los niños y a los jóvenes, se llevan a cabo cursos y talleres de dibujo y pintura, a cargo de los maestros artesanos que exponen en el lugar.

También se realizan talleres de literatura relacionados con las artesanías, los mitos y leyendas del Oriente boliviano.

Sobrevivir y trabajar en medio de la pandemia es otro de los asuntos que actualmente se tratan en el Museo ArteCampo, pues todos los artesanos siguen produciendo, con mucho cuidado, a pesar de las dificultades sanitarias.

Es decir que Artecampo es un museo en constante movimiento, que crea, exhibe y enseña. Que se adapta a las circunstancias y que promueve la cultura regional de Santa Cruz, por eso propone conocer el arte local para valorizarlo, para luego adquirirlo y llevarlo a la casa.

Lo que hacen actualmente

El Museo ArteCampo fue implementado en 2017. Recibió casi 6.000 visitantes en 2019. Hubo 55 talleres y conversatorios, 14 ferias y actividades de esparcimiento. Este año esa cifra bajará debido a la vigencia de la pandemia, pues algunos de sus eventos recién están volviendo a llevarse a cabo.

Otra de las actividades que ofrece ArteCampo son sus mercaditos de pulgas, donde el público puede encontrar artesanías de todo tipo y a buenos precios.

El sábado reciente se llevó a cabo esta actividad, que llenó de gente sus instalaciones, que no solo observó las piezas artesanales en sus tradicionales salas de exhibición, sino también en otros sitios, como el jardín y galerías.

También se realizó una feria gastronómica. La gente se sirvió en el jardín una serie de platos preparados allí mismo.

Otro de los aspectos que le importa mucho a ArteCampo es la difusión de la historia de los pueblos originarios, de sus tradiciones, de su cultura popular y de su actual realidad.

Solo cuando se conoce a un pueblo se lo puede admirar y querer. Y eso quiere ArteCampo con las tierras bajas de Bolivia, a las que muchas veces se las ignora, porque no se tiene suficiente información de ellas.

ArteCampo cree que es importante tejer lazos entre los ciudadanos de las áreas rurales y de las urbanas, para construir una sociedad más justa.