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En los últimos meses Santa Cruz ha sido testigo de un boom en la apertura de salas alternativas de teatro. Al menos, tres espacios nuevos se han sumado al circuito ya existente en la ciudad.

Aunque la lógica sea creer que esto se debe a un aumento en la demanda de ver obras teatrales, la realidad es otra y es que, si bien la agenda aumenta cada semana, son los mismos grupos de espectadores los que, a decir de los responsables de las salas, asisten a los nuevos espacios.

Ubaldo Nállar, director y actor de Santa Cruz Shakespeare Company y propietario del café Lorca, aseguró que los asistentes siempre son casi los mismos de hace ya varios años.

“Lastimosamente esa es la realidad, no es poco público, pero normalmente un espectáculo en Lorca como Eva Perón, Supermercado u otro, está entre ocho a nueve semanas con público normal y luego empieza a decaer. No hay crecimiento cuando lo debería haber”, lamentó. En esta sala, que tiene capacidad para 60 personas, el promedio de asistencia es de 45.

Nállar cree que es necesario que una institución o fundación centralice la información de las grillas teatrales cada semana, tal como sucede en otras partes del mundo, ya que, generalmente, la gente se queja justamente de este punto, de que no existe mucha difusión, a pesar de que algunos ambientes invierten en publicidad en las redes sociales.

En el caso de la sala Otro Teatro, que si bien inició dando talleres de formación y hace un par de meses inauguró su escenario, cree que para que exista mayor concurrencia de personas depende de varios factores, entre ellos, la planificación, que incluye el tipo de pieza a presentar, el elenco actoral y hasta la época del año en que se la estrenará.

“Existen temporadas altas y bajas, por ejemplo, en invierno hay menor asistencia, peor si llegan los ‘surazos’ como los más recientes, la gente no sale”, comentó Mario Chávez, actor y propietario de Otro Teatro.

La meta

La formación de nuevo público es el objetivo principal que los gestores culturales, a través de sus lugares alternativos, tienen como tarea pendiente para incrementar la asistencia en las presentaciones futuras.

“Las salas de teatro alternativo son la clave para formar espectadores, porque nosotros no paramos. Estamos proponiendo teatro constante, eso es interesante”, expresó Jorge Calero, de la sala La Ratonera, que recientemente fue abierta y cuenta con una capacidad para 80 personas y que en promedio tiene una concurrencia de 40 a 50 personas.

La misma posición mantiene Ariel Vargas, del Snack Tía Ñola, que, además, ve necesario que estos nuevos escenarios vayan formando su propia identidad. “Hubo un momento que necesitábamos más espacio y eso ha quedado muy bien con la apertura de las salas. Ahora que las hay, el reto es mejorar la oferta artística y ampliarla”, razonó.

Para Vargas, una opción sería crear como pequeños circuitos, en el que las compañías presenten sus obras en los distintos centros culturales, llegando así a diferentes públicos. “En el caso de Tía Ñola ha bajado la concurrencia, quizás porque nos cambiamos de dirección y porque también yo no estuve 100% dedicado al lugar”, indicó.

¿Solo moda?

Roger Quiroz, director de la compañía teatral Nosotros Dos y propietario de Seoane Cultural, dijo que sucede algo raro en Santa Cruz, ya que cuando se realiza el Festival Internacional de Teatro, la gente aparece en grandes cantidades, pero luego desaparece. “No sé si es por moda o qué. Los que asisten al festival son adultos y cuando no lo hay son jóvenes quienes van a las salas. Es un fenómeno raro”, comentó.

El gestor cultural ve que, a diferencia de países vecinos como Argentina, en Bolivia falta formación desde la niñez hacia el gusto por el teatro.

Meraki también forma parte del circuito de espacios culturales de la ciudad, aunque este no solo sea para teatro, sino también para música, cómicos, etc. “Hay harto talento con ganas de subirse a las tablas y, aun así, faltan más para recibirlos. Existen funciones con lleno total, pero también están las que fracasan”, comentó uno de los propietarios, Ronaldo Vaca Pereira, que resaltó que los que acuden al lugar, van por los artistas que allí se presentan.

Promedio

En cuanto al costo de las entradas, el precio oscila entre Bs 20 y 50.

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