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Así como variada es la geografía de Bolivia, así también son sus culturas y tradiciones. Un buen ejemplo de esa diversidad es el Carnaval; la fiesta que se celebra en los nueve departamentos del país ha adquirido sus propias  características y matices en cada uno de ellos.


“Creo que el Carnaval ha ido cobrando mayor importancia en la vida de los bolivianos y es  importante lo que se ha dado a través de él, con  la revalorización de las culturas, las relaciones sociales que establece y el disfrute.  Cada departamento y cada región del país tiene sus formas tradicionales y su folclore bastante singular respecto a los carnavales. La fiesta es una necesidad vital y además un divertimento que se convierte en un atractivo turístico”, opina el viceministro de Turismo, Ricardo Cox, que el viernes pasado junto a la ministra de Culturas, Wilma Alanoca, presentó la agenda oficial del Carnaval 2018.


Sin duda el de Oruro es uno de los más vistosos y es considerado entre los más atractivos del mundo. Este año se llevará a cabo entre el 3 y el 13 de febrero, pero es la gran peregrinación de los más de 50 conjuntos folclóricos hasta el altar de la Virgen del Socavón la jornada más atractiva.


“En los últimos  años ha tenido un crecimiento demográfica muy importante, tanto en danzarines como en espectadores”, comenta el investigador e historiador orureño Fabrizio Cazorla que aconseja, a los que quieran asistir al desfile, no perderse el paso de los primeros grupos porque en ellos se puede apreciar las 18 especialidades de danzas de esa festividad. 


Uno de los que  hasta hace algunos años se conocía muy poco, pero que ahora tiene una gran popularidad en todo el país es el Carnaval chapaco y en especial su  Entrada Tradicional de Comadres., que este año será el jueves 8 de febrero. 


También el  sur del país destaca el Carnaval de Antaño de la ciudad de Sucre ha cobrado vitalidad desde hace 18 años  y en la actualidad  se ha convertido en otro atractivo turístico para la capital del país. “Queremos acompañar su auge con la recuperación de la memoria histórica de la fiesta y que las actividades sean transgeneracionales, para que no se pierdan”, sostiene Neisa Rivadeneira, responsable de Patrimonio Cultural y Gestión Artístico del municipio sucrense. 


Si bien la festividad en Santa Cruz goza de buena salud y es multitudinaria, aún descuida la recuperación de su memoria histórica, aspecto que las autoridades locales están en deuda.  Poco se sabe también del de Vallegrande, que solo el año pasado llevó a 15.000 visitantes  y es uno de los más convocantes del departamento. 


El de la ciudad de La Paz también está en proceso de revalorización, mientras que el Corso de Corsos de Cochabamba  y el Carnaval minero  de Potosí atraen cada año a más visitantes. De los de Beni y Pando aún les hace falta mayor difusión.

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