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Pensar la naturaleza como un elemento activo, que cambia el curso de la historia de una manera traviesa y determina hechos como el descubrimiento de América, la manera en que el hombre se relaciona con la naturaleza, la invención de la perspectiva y las diversas cosmovisiones de América Latina en un mundo que insiste en instalar una mirada global y hegemónica, pero deja de lado las múltiples voces y miradas de los pueblos indígenas y las minorías.

De esas y otras reflexiones que interpelan una visión única de la realidad humana es de lo que trata la exposición Cuando hay sombra es mediodía, que se inaugura mañana en Nube Gallery y que reúne a una veintena de artistas bolivianos, como Elvira Espejo y brasileños , como Cildo Meireles, de diversas generaciones.

La muestra es producida por Kiosko Galería y es el resultado de la investigación curatorial desarrollada por la curadora e investigadora brasileña Juliana Caffé en el programa Residencia Kiosko 2020-2021

El origen

“El origen de la exposición es fruto del dialogo que he realizado con el artista Frederico Filippi desde hace ya 2 años. Él estuvo en Kiosko el año 2015. Cuando le conté que venía para Santa Cruz se entusiasmó mucho y estuvimos conversando sobre Bolivia, América Latina y esas ideas que tiene acerca de la relación del hombre con la naturaleza, el capitalismo, la realidad humana como una realidad colectiva simbólica dieron pie a que nazca esta exposición. 

A partir de esa idea es que invité a otros artistas para que sean parte de ese dialogo”, explica Caffé, que indica como otro motivador de la propuesta Cruzeiro do sul (Cruz del Sur, 1969-1970), obra del artista brasileño Cildo Meireles en la que un cubo de madera, que cabe en la punta de un dedo, realizado con maderas sagradas para los indígenas, se convierte en un símbolo de la condición moderna. La obra es una crítica a la visión eurocéntrica de la historia y una reflexión acerca de la necesidad de los mitos.

“No estamos trayendo la obra, pero estamos reproduciendo el texto, que es casi un manifiesto de Cildo, presentado en el MoMA en1969 acerca de eta constelación que solo se puede ver desde el sur”, comenta la investigadora en arte contemporáneo.

Sin embargo una de las obras del artista estará presente en la muestra. “Cildo es un artista muy generoso y estaba muy contento en presentar su obra en Bolivia. Queríamos presentar dos de sus obras, pero era imposible porque eran muy caras y difíciles de transportar, pero él ha hecho un esfuerzo de sugerir una obra que sería posible de traer”, señaló la curadora.

Los artistas

Caffé cuenta que algunos artistas que forman parte de la muestra ya estaban involucrados en el dialogo con las ideas de Filippi, por lo que fue muy natural invitarlos, como por ejemplo, Daniel Steegmann Mangrané, que trabaja con la naturaleza, pero también señala que consideraban importante contar con artistas indígenas de ambos países para que sea un espacio en el que el público tenga contacto con otras visiones del mundo y también de distintas generaciones.

Entonces hay el esfuerzo de traer algunos artistas aquí como Isael Maxakali, que es un artista brasileño que tiene una película muy hermosa sobre las leyendas indígenas , obras de Elvira Espejo y de las tejedoras de Isoso, que es un colectivo que yo conocí visitando el Museo Arte Campo y tienen una producción lindísima. También hay un trabajo de ozZo Ukumari con un programa en el que hace una investigación sobre la medicina indígena, entre otros trabajos”, comenta Caffé.

La curadora desarrolló la museografía de la exposición junto con el arquitecto Luis Pompeu y señala que la distribución de las obras establecen un dialogo entre ellas y a veces una contraposición que invitarán al público a reflexionar sobre la perspectivas desde donde las miras y percibe las obras.


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