Escucha esta nota aquí

Se dice que periodismo es publicar lo que el poder no quiere que se muestre y que lo demás es marketing.

Mientras el anterior Gobierno se esmeraba en reflejar una estrategia bien pensada para acabar con el abuso de poder en Palmasola, Luis Fernando Soria Sejas mandaba a imprimir lo que creía verdad por encima de una versión oficial: que la intervención a la cárcel en 2018 se trataba de una reacción violenta ante el hastío de la sociedad por situaciones que iban desde inocentes presos hasta abusos sexuales, vejámenes inimaginables, etc.

Toda esa investigación quedó plasmada en su crónica La esencia de la tiranía, que el año pasado ganó el galardón Crónica Periodística Pedro Rivero Mercado y que ahora se llevó el Premio Rey de España, en la categoría Prensa.

¿Por qué Palmasola?

Palmasola fue el colmo de los colmos en nuestro país. Había muchas cosas que se sabían y nunca podíamos tener una fuente que se atreva a decirlas por el peligro para la vida de nuestras fuentes. Desde el Gobierno hubo el intento de ocultar lo que sucedía y nosotros, el equipo de Seguridad de EL DEBER, fuimos revelando lo que pasaba no solo dentro de Palmasola, sino que esto tenía un cordón umbilical con el Palacio de Justicia, que es donde se genera mucho del abuso de poder, que es el tema de la crónica.

Hubo la intervención policial, como si hubiera sido parte de una estrategia para tomar el control de las cárceles, pero solo fue una reacción violenta a la indignación social por todo lo que sucedía; era el colmo que una mujer que no tenía sentencia viviera en la cárcel extorsionada y que su hija de siete años fuera violada por un preso que las amenazaba.

Palmasola es un mal histórico ¿Qué logra una crónica?

Dentro de la misma crónica hago la mención de algunos hitos. Creer o pretender que mi crónica cambie algo…ojalá fuera así, pero ni el papa Francisco que dio una misa en la cárcel y dio un mensaje a los gobernantes sobre violaciones a los derechos humanos logró algo. Lo único que cambió fue que asfaltaron en tiempo récord la avenida a Palmasola.

¿Qué valor das a la crónica como género periodístico?

Es un género que da la oportunidad de romper con la noticia fría, la coyuntura, sobre todo de profundizar en los hechos, que es algo que no tenemos la oportunidad de alcanzar en el día a día.

La crónica nos da la ventaja de tomar distancia, de tomar tiempo para mostrar una problemática de manera integral. A mí me sedujo la crónica, hice un taller en la Universidad Evangélica Boliviana, entendí la libertad que uno tiene de aplicar herramientas de la literatura, que es otra de mis pasiones. Esas herramientas literarias dan una riqueza al texto muy distinta a la redacción de una nota diaria.

En los últimos años, y mucho más acá en Santa Cruz, veo reconocimientos a periodistas como Roberto Navia, y muy buenas crónicas de varios colegas de distintos medios del país.

Con el mismo trabajo ganaste el galardón a la Crónica Periodística Pedro Rivero Mercado ¿Qué impulso te dio?

Cuando lo gané, mi colega Roberto Navia me dijo: “Este premio te va a cambiar la vida”. Lo hizo y sigue haciéndolo. Fue muy especial recibir ese premio. Si bien yo elaboré la crónica, todo surgió a partir de la cobertura de un hecho periodístico que hicimos con los colegas del área de Seguridad, Christian Peña y Lillo, y Guider Arancibia, dos grandes periodistas de los que aprendo día a día. Y como lo dije en aquella ocasión y lo sostengo, tengo que mantenerme cada día a la altura de esos dos grandes periodistas. Ha sido una vitrina en la que uno puede llegar y exponer su trabajo. Y como resultado tuve este otro premio, el Rey de España.

¿Qué se siente ganar un premio como este?

Muy feliz y cuando uno se siente feliz en lo primero que piensa es en la familia, por las horas que le arrebata el trabajo, mi dedicatoria es para ella. También para mis colegas, con quienes compartimos una misma pasión, el periodismo. Me siento gratamente sorprendido, esto conlleva, además de la satisfacción, una gran responsabilidad para seguir haciendo el trabajo desde nuestro rol como periodistas y aportar a la sociedad con temas como estos. Deseamos que nuestras notas sirvan para enderezar lo que está mal.

Quienes te conocen saben que siempre andas con un libro bajo el brazo

La avidez por la lectura me vino de una reflexión. Yo vivía detrás del Parque Industrial cuando estudiaba y el micro tardaba una hora en llegar a la universidad; entre ida y vuelta eran dos horas al día. Había ocasiones en que iba y venía cuatro veces en un solo día, lo que significaba cuatro horas sin hacer nada. Me dije: ‘No puedo perder tanto tiempo’, así que leía lo que podía.

Me hice socio de la Biblioteca Municipal, empecé a sacar libros gratis, tenía 18 años, y empezaba la carrera de Comunicación Social. Leía hasta dos libros por semana porque buscaba tiempo para dedicar a eso; ya cuando pude comprarme libros, lo hice.


Comentarios