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Una escultura en madera, que representa una cría de anta que parece tener quemaduras en su cuerpo, del tallador Francisco Moreno, y un mural en el que se ve el abrazo de una pareja en el agua rodeada de peces y plantas acuáticas, de Harry Montecinos, reflejan dos visiones artísticas de la realidad actual que vive el país. 

Por un lado, los incendios en la Chiquitania, que afecta directamente a la flora y la fauna del lugar, y por el otro la privación de un gesto como el abrazo que la pandemia por el Covid-19 ha obligado a evitar. Ambas obras son las ganadoras de los concursos de escultura y de murales del Design Week, que concluyó el fin de semana pasado y en la que los artistas trabajaron en vivo sus obras.

“Quería mostrar cómo la naturaleza de la Chiquitania está sufriendo y es por eso que quise basarme en los animales que sufren por los incendios del monte, porque ellos son las principales víctimas, ya que se contamina el agua, los pastizales y el lugar donde viven. De ahí es que tallé El antito hijo, que es un cría de anta”, explica el artista.

Moreno es tallador autodidacta, nació en el municipio de San Javier, tiene 36 años, conoce de cerca la realidad que afecta a la región chiquitana debido a los incendios forestales. Es la primera vez que participa de un concurso.

Tiene un pequeño taller en su pueblo natal en el que hasta antes de la pandemia tallaba nacimientos y reproducciones de algunos animales para vender a los turistas, pero por la pandemia el flujo turístico disminuyó considerablemente y ahora sobrevive haciendo letreros publicitarios en madera. 

“Estoy muy emocionado, porque no pensaba ganar. Mi objetivo era participar para aprender técnicas para ir mejorando mis trabajos, pero además del dinero del premio ($us 2.000) me alegró el aprecio del público que se acercaba a ver lo que estaba haciendo y me preguntaba y sentía su apoyo”, cuenta Moreno, que dice que invertirá el dinero del premio en comprar herramientas para ampliar su taller.

El jurado del certamen de escultura, que estuvo integrado integrado por el artista chileno Mauricio Guajardo y los bolivianos León Saavedra, Juan Bustillos y Noemí Oropeza destacó que Moreno. “Asumió un desafío y supo trascender la artesanía para abarcar un formato de mayor escala. Es una obra expresiva que transmite inocencia y a la vez un dramatismo que sensibiliza. Es una voz de alerta al mundo porque llama la atención sobre una problemática actual y universal”, dice el acta del jurado.

Para Harry Montecinos la motivación tampoco fue conseguir el premio económico ($us 2.000) del certamen de murales, cuyo lema fue ‘buenas vibras’. Al artista urbano, como prefiere denominarse, lo motivaron otras razones. “Por la pandemia muchas personas hemos perdido a seres queridos y por esa separación que era necesaria no hemos podido despedirlos de manera directa. Eso me hizo darme cuenta de lo importante que es abrazar y mostrar nuestro afecto a un ser querido. Es por eso que llamé a esta obra Abrazo en confinamiento”, cuenta Montecinos.

Más que el premio, fueron las ganas de plasmar algo personal lo que lo llevó a participar y “creo que mucha gente que me vio trabajar y vio el mural se identificó con eso”, dice el artista, que desde hace más de una década forma parte del colectivo Arterias Urbanas.

En el concurso de Murales Patio Design Lifestyle Center el jurado estuvo integrado por Douglas Rada, Roxana Hartmann y Florencia Cadailhon. Ellos destacaron de la obra ganadora que es “una propuesta no tradicional y arriesgada, igualmente su composición fuerte y su trazo expresivo con identidad. Visualmente es sensible y sorpresivo a nivel de gestualidad, composición y tema”, menciona el acta.