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El olor a pintura al aceite y espray se combinó con el espíritu entusiasta de los jóvenes que tomaron diversos muros de la ciudad para expresar su discurso propio, a través de una mirada sensible a las cosas que les rodean.  La Ola Urbana, el festival de arte urbano más grande de Bolivia, llega a su final en Santa Cruz de la Sierra, primera sede de esta oleada, para luego trasladarse con la pintura a Cochabamba y La Paz.  

Tras cinco jornadas en las que una decena de artistas nacionales e internacionales han intervenido los muros de casas y edificios en diversos puntos de la ciudad, hoy, desde las 8:00, se llevará a cabo una acción colectiva en el quinto anillo y radial 26, cerca de la sede de ARTErias Urbanas, organizadora de la movida en Santa Cruz. 

En acción
El barrio Tropical, donde se encuentra la casa del colectivo cruceño, ha sido el centro del trabajo de la mayor parte de los artistas que se han sumado a esta iniciativa, en un proyecto llevado adelante entre mARTadero (Cochabamba), Ojo Cerrado (La Paz) y ARTErias Urbanas (Santa Cruz). 

En la zona se puede apreciar la labor de una variedad de artistas de diversas edades y procedencias, como el chileno Wuatanaz; Reke y Fang, de Family Graff (que comenzaron haciendo grafitis y pasaron a murales elaborados a base de pintura) y un grupo de chicos de la carrera de Arte de la Uagrm, que, encabezados por Aldair Montaño, se situaron en una placita del barrio para expresar su visión sobre la violencia contra la mujer y la desmitificación del amor romántico. 

Protagonistas
“A pesar de la lluvia del martes, el encuentro se ha desarrollado con normalidad, con el apoyo de los vecinos y gracias a las ganas que le están poniendo los chicos”, indicó Adolfo Torrico, de ARTErias Urbanas, uno de los gestores y voluntarios del colectivo, que además de preocuparse por conseguir los materiales de los artistas también ha echado mano del pincel y del bote de pintura. 

En total, en el barrio Tropical se trabajaron cinco obras (incluyendo la última, que se hará hoy en el quinto anillo). En el casco viejo hay tres, una en la casa del extinto Marcelo Callaú (en la Ballivián y Cobija), otra en la plaza Calleja, trabajo de Renatte Hollweg, mientras que uno de los muros del edificio de la Alianza Francesa fue intervenido ayer. También se está realizando un mural en la biblioteca del barrio Los Chacos.

“Es importante que se involucre más la gente; tenemos la idea de que a partir del próximo año vengan más invitados”, expresó Óscar Soza, de ARTErias urbanas. 
La ola se va hoy, pero antes habrá una gran fiesta en el quinto anillo, una vez que se concluya el último mural, que simboliza la unión de todos los actores de este proyecto. 

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