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Por: Adhemar Manjón

El cómic cruceño tiene un nuevo epicentro. Ilustradores, dibujantes, escritores, gamers, lectores y público en general pueden visitar desde esta semana la biblioteca municipal, ubicada en la Plaza del Estudiante, y se encontrará con una sala donde el colectivo Paranoia de Narrativa Multimedia les hablará de sus propuestas. La biblioteca también habilitó otra sala dedicada solamente a la lectura de cómics, que se prevé que tenga más de mil títulos en unos días.

Este colectivo se conformó para continuar el trabajo de los talleres de narrativa gráfica en el Centro Simón I. Patiño y de las actividades del Café Cómic del mismo centro. Los talleres formaban a sus participantes en la producción de historias. Se realizó durante tres años consecutivos, hasta que el Patiño cerró en 2019.

Punto de partida

Andrés Ibáñez, director general de Paranoia, comentó que la apertura de este espacio en la biblioteca municipal se dio gracias a la buena predisposición de la directora de esta institución, Biyú Suárez. “La biblioteca abrió este año una sala dedicada a la lectura de cómics, que tiene unos 200 títulos. Pensé que si tenían un lugar así podrían ver la posibilidad de cedernos un espacio para nuestras actividades”, explicó Ibáñez.

Le presentaron un proyecto a la Secretaría Municipal de Cultura (ahí pertenece la biblioteca) y lo aceptaron. Además, Paranoia cederá a la sala de lectura de cómics una colección de 800 títulos que estaban en el Patiño.

“La idea es que este espacio funcione como una sede para todas las personas que quieren hacer cómic, que quieran dedicarse al dibujo y para que nosotros podamos dar los talleres, charlas y reunirnos a hacer nuestros proyectos”, indicó Ibáñez.

Ibáñez se mostró entusiasmado con la apertura de este espacio para su colectivo, ya que después del cierre del Patiño la idea siempre fue continuar con el trabajo en beneficio del cómic. Por ahora llevan adelante el cuarto taller de narrativa gráfica, de manera online y gracias al apoyo de la Universidad Privada de Santa Cruz (UPSA).

“El taller de narrativa que iniciamos en el Patiño nos sirvió de mucho para que hayamos continuado con este proyecto hasta ahora. Los tres años que lo hicimos tuvimos muchos inscritos y se publicaron dos libros de los graduados. Ahora estamos gestionando el tercero”, explicó Ibáñez.

Su propia voz

El artista Miro Bazoalto también es parte del colectivo Paranoia y es uno de los docentes de los distintos cursos que han desarrollado. Bazoalto dice ellos enseñan a que los participantes encuentren su propia voz en la narrativa gráfica. “Queremos que venga con todo ese bagaje que consumen pero también queremos que le den su propia identidad como persona, cruceño, boliviano, lo que sea, pero que sea de ellos”, señaló Bazoalto.

“En nuestros cursos hemos tenido psicólogos que ahora están tratado de evaluar guías sobre cómo manejar traumas mediante el cómic. También estudiantes de diseño gráfico que complementan esta carrera con el cómic y la ilustración”, mencionó Bazoalto sobre el alcance que han tenido los cursos en estos años.

Mariel Aguilar y César Morón realizaron el primer taller de narrativa gráfica en el Patiño y para ellos fue una experiencia excepcional. “Para mí fue importante porque me dio las pautas de la narrativa gráfica de manera pura y dura. Fue una ciencia para realizar los cómics de manera correcta”, dijo Morón. Por su parte, Aguilar dijo que fue divertido aprender a mejorar su técnica de dibujo y a escribir guiones. Ella además fue la autora de la portada del libro que contiene los trabajos de los graduados del primer libro.

Erwin Poehlmann es alumno del taller que se está realizando actualmente. “Este taller me está dando las herramientas correctas para poder contar una historia”, dijo el joven artista.

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