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El periódico británico The Guardian difundirá desde mañana el documental The fight (La lucha), el cortometraje dirigido por la cineasta Violeta Ayala, que muestra los pormenores de la caminata de 3.800 kilómetros que un grupo de discapacitados bolivianos realizó el año pasado a través de los Andes. Su objetivo era reclamar una renta mensual de Bs 500 para su subsistencia y solicitar una audiencia con el presidente Evo Morales. Sin embargo, lejos de sus metas, la caravana fue recibida en la sede de Gobierno por la Policía antidisturbios con barricadas metálicas, gases 
lacrimógenos y cañones de agua. 

“Una película sobre la fuerza de los más vulnerables luchando contra los más poderosos”. Con estas palabras el sitio web del diario, que tiene más de 32 millones de usuarios mensuales, presenta el audiovisual de 30 minutos de duración. El trabajo producido por United Notions Film estará disponible en español con subtítulos en inglés para todo el mundo.

Desde Sidney, en Australia, donde está grabando otro documental, esta vez sobre la defensa que hacen los aborígenes australianos de sus tierras para que no sean destruidas por una corporación multinacional en la explotación de carbón, la cineasta boliviano-australiana habla con Sociales&Escenas sobre The fight. “Es un filme muy visual, en el que se evidencia la discriminación y la violencia con la que fueron tratadas las personas con discapacidad”, afirma.

En detalle 
La directora explica que la obra gira alrededor de las vivencias de cuatro marchistas: Feliza Ali, Marcelo Vásquez, Miguel Mamani y Rose Mery Guarita. “No solo contamos las protestas sino también los momentos íntimos, sus reflexiones, sus estrategias y sus inspiraciones. Fueron tres meses en los que además de viajar a pie desde Cochabamba hasta La Paz, permanecieron en huelga en la calle. No olvidemos que hubieron personas muertas y que lo único que pedían era un diálogo con el primer mandatario y una renta que puede financiarse con el 1% del presupuesto del Ministerio de Comunicación”, señala.

Ayala también aclara que este trabajo está financiado por Sundance Institute, la organización sin fines de lucro del festival de cine fundado por Robert Redford y por la Fundación MacArthur. “El Gobierno decía que habíamos recibido dinero de la oposición pero es falso, los fondos que usamos son concursables”. Además, revela que el responsable de la plataforma audiovisual de The Guardian se comunicó directamente con ella para proponerle la difusión del documental a través de su sitio web.
La cineasta cobró fama por ser la directora de Stolen (2009), un documental que revela la esclavitud en los campos de refugiados de la provincia de Tinduf, al suroeste de Argelia y el Sahara Occidental. “Mi trabajo es evidentemente político, pero no partidario, y me siento orgullosa de hacer cine que reivindique los derechos de las personas. Hago cine para contar historias que deben ser contadas”, subraya.
La labor de Ayala en su propio país no ha sido fácil, ya que sufrió amedrentamientos durante la grabación, le robaron su cámara y recibió amenazas por las redes sociales. “Dijeron que iban a matar a mi hija de tres años. Es atroz que lo diga, pero en Bolivia es normal tener miedo para los documentalistas, los periodistas, los activistas y todos los que no estén con la línea del Gobierno”, agrega.  

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