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Con nueve años se sintió atraído por uno de los instrumentos más dulces y exquisitos, el violín, y desde entonces se ha dedicado a estudiar lo que eligió como su carrera. Sin embargo, hoy, el cruceño Junior Tovar desea cubrir toda la amplitud de la música, profesionalizándose en la Brigham Young University Idaho, en EEUU, donde fue becado por mérito.

Con 21 años, acaba de empezar el desafío de traer a su tierra los títulos en Violin Performance y Music Business y proyectos para formar a jóvenes locales.

El talento del boliviano destacó entre los 30.000 chicos de la universidad; ya integra la orquesta estudiantil, con la que participó en recitales virtuales y dará el siguiente el 23 de febrero.

ADN musical

De padre abogado e intelectual y madre cantante y pianista en una iglesia, Junior siempre se sintió atraído por los estudios y la música. En casa aprendió lo básico del piano hasta los seis años, cuando se anotó a un curso que llevaba la Alcaldía a los barrios. A los nueve descubrió el violín y, así, había nacido una estrella.

Ya seguro del camino que deseaba transitar, con 14 años se unió a la Orquesta Sinfónica Juvenil y a los 17 pasó a la Filarmónica de Santa Cruz de la Sierra.

También formó su propia banda llamada Levare e integró el grupo Jaque Mate.

Recuerda con agradecimiento a sus mentores en Santa Cruz, Noelia Uño, Claudio Arduz y Jiri Sommer. “Me inscribía a clases privadas, pero ellos me becaban por mi esfuerzo y talento. Fue una gran bendición”, expresa.


El piano es otra de sus pasiones, herencia de su madre, que cantaba y tocaba en su iglesia


Un nuevo mundo

Es uno de los 14 chicos que en 2020 fue admitido en el programa de la Brigham Young University.

Llegó a Idaho en diciembre, cuando las medidas sanitarias contra el coronavirus comenzaban a flexibilizarse. Gracias a esto sus clases son presenciales y virtuales.

Comparte que es el primer boliviano que estudia Música allí.

“Primero les digo que soy hijo de Dios y después de Bolivia”, cuenta, orgulloso de su fe -pertenece a la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días- y de su tierra. Sus compañeros son de distintos países de África, de Chile y de México.

Reconoce que el inglés fue difícil al principio, pero estudió hasta sentirse listo para las clases. Ya comprende con facilidad la teoría de materias como Musicalidad, Violín y Éxito escolar.

Imparable

Desde diciembre participó en conciertos para Hi Five Live, una ONG estadounidense, y con el grupo Worldwide Unified, ambos a través de Facebook.

También habilitó junto a sus hermanos Romina (16), Santiago (8) y Nataly (6) la página Tovar Music Family, donde suben música “inspiradora” y han recibido comentarios desde Japón, India, Brasil y otros países.

Se alegra al contar que hace poco grabó con Pablo Carrasco, uno de los finalistas del programa La Voz Argentina en 2018, y así, quiere seguir buscando colaboraciones para abrirse camino.

Con su maestría en Industria Musical, planea regresar a Bolivia con proyectos culturales.

“No deseo llevar solo un título, sino experiencia y proyectos, que es lo que falta para profesionalizar a los talentos juveniles que existen en Bolivia”, promete. Mientras tanto, alienta e inspira a los colegas que dejó en su tierra a esforzarse por alcanzar sus sueños.

Junto a su familia, que siempre incentivó y apoyó su talento



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