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Emmanuel Horvilleur presentó en plataformas digitales Pitada, una especie de disco-película realizado en escenarios naturales, que incluye temas clásicos y nuevas canciones. El músico argentino habla de este trabajo, de Illya Kuryaki & The Valderramas y de sus recuerdos de Bolivia.

_¿Cómo nace este experimento musical y visual llamado Pitada?

Yo siempre pensaba en tocar al aire libre rodeado de naturaleza, algo similar a lo que hizo FKJ (el artista francés que escogió el Salar de Uyuni para hacer un concierto transmitido en Facebook), un show increíble. Nosotros queríamos algo más cercano a lo nuestro y nos decidimos por la provincia de Buenos Aires, por una zona cerca de Luján, en un ambiente bastante silvestre.

_¿En qué te basaste para la selección de las canciones?

Hay muchas que no podían no estar. Canciones como Radios, 19, No como y Amor loco siempre están presentes cuando toco con otros músicos, siempre salen. Tal vez dejé algunas que las hacía en shows e incluí otras, como Tu estado, que es una canción del disco Mordiscos, que no ha sido tocada mucho. Esta vez sentí que era bueno tocarla. “Yo ya sé tu estado, sé que es estás quebrado, pero vas a estar mejor, llegarán los días en que las heridas cicatricen con el sol y vivas el viaje ya sin temor, surfeando la ola con emoción”, dice la letra. Sentí que hablaba de este momento, por eso la incluí.

_¿Qué te permite cantar en versión acústica?

Me permite una interpretación más relajada, más suave. Se trata de apelar a otro tipo de sensibilidad, a mí me gusta la música en diferentes paradas, me gusta la que está producida, me gusta lo orgánico, que se note bien la madera y la personalidad. Me gustó la idea, incluso, de cantar solo con dos guitaras y una percusión.

_De esta experiencia participan como invitados Bandalos Chinos, Zoé Gotusso, Chiara Parravicini y Evangelina Bourbon. ¿Cómo calificas la participación de cada uno?

Yo siempre supe que iban a sumar lo suyo, que iban a potenciar la música y la imagen, porque son artistas dignos de ver, que yo admiro y me alimento de su arte.

_Es interesante escuchar a Chiara Parravicini cantando 19, un tema que uno recuerda con Gustavo Cerati, esta vez, con un toque muy especial, ¿qué te parece lo que hizo?

Me gustó mucho. No soy de la idea de que la música se quede como una pieza de museo, intocable, me interesa que se pueda reformular. Obviamente, la versión con Gustavo es un registro de ese momento, de la unión de dos artistas, pero, la canción tenía más vida y con esta acción demuestra que sigue vigente.

_¿Cómo calificas los años junto a Dante en Illya Kuryaki & The Valderramas, incluyendo la etapa de retorno en la década pasada?

La primera etapa fue de mucho aprendizaje, de volver realidad los sueños musicales y llevarlos a otro nivel. La segunda fue de cosechar un poco también todo lo que creció junto a Illya Kuryaki, que se convirtió en una banda de influencia para otras, con un sonido único que otros artistas tomaron. Tuvimos la suerte también de estar rodeados por grandes músicos.

_La industria de la música se mueve distinta a la época de Illya Kuryaki, que surge en pleno auge del CD y luego fue uno de los nombres referentes en MTV Latinoamérica. Hoy, en esta época de plataformas, ¿cómo te sentís como artista?

La música, para mí, es algo muy natural, lo que no es natural, tal vez, es poder encontrar la forma de comunicar lo que quiero con lo que uno dispone actualmente. Tengo que trabajar en cuestiones que puedan ayudar al desarrollo de un artista de 46 años. El mundo de la música se volvió el mundo del algoritmo para los jóvenes, entonces, dentro de ese juego de reglas, intento hacer una música personal, que me representa.

_¿Cómo crees que hubieran sido recibidas las letras de las canciones de Illya Kuryaki en estos tiempos?

Las hubieran considerado letras originales, salidas de la mente de dos pibes a los que siempre les interesó ir por otro lado. A veces tenían cosas fuertes, pero también cosas que generaban conciencia, bastante afilada para nuestra edad. En ese sentido, me encanta pensar en eso, es como un orgullo hacia atrás.

_¿Qué recuerdos tenés de Bolivia?

Las veces que hemos ido a tocar a los festivales de rock hemos tenido mucho contacto con la movida local, pero siempre ha habido ese gusto por la música más de fiesta, ese sonido regional de Carnaval. Illya Kuryaki ‘flasheó’ mucho con Bolivia, con esa cosa tan fuerte de su cultura, desde la arquitectura hasta la comida. Para mí, Bolivia es como Nepal, me encanta la altura, la gente, es como estar en otro planeta. Lo digo en el buen sentido.

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