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Los productores de la película Santa Clara, que se estrena el 7 de noviembre, dieron a conocer detalles sobre el trabajo de los actores con animales. Contaron aspectos sobre el entrenamiento y las destrezas que debieron aprender para familiarizarse con las bestias y evitar accidentes graves. Especialmente con los caballos, debido a que la cabalgata era imprescindible para la historia. 

Los animales fueron piezas fundamentales en la cinta, que encaró el género western. En el rodaje se requirió un despliegue de producción especial para interactuar con el ganado vacuno y caballos. En muchos filmes ellos forman parte del reparto y hasta son protagonistas de escenas arriesgadas. Alejandro Suárez, productor de Abubuya Producciones, indicó que en Santa Clara se llegó a poner en escena hasta 3.200 cabezas. 

Un trabajo que requirió incorporar al elenco a arreadores reales, que prestan servicios a las haciendas donde se filmó. 

Agregó que, en realidad, se trató de un intercambio de conocimientos para que la cinta no quede fuera ningún detalle. “Los arreadores tuvieron que pasar por un proceso de capacitación previa, guiados por los actores con más experiencia, y del mismo modo, los arreadores compartieron algunas técnicas con los actores. Así se logró su participación en muchas escenas”, indicó Suárez. Esas escenas fueron las que necesitaron el trabajo de más de 80 personas, entre actores, arreadores, equipo técnico, productores, personal de seguridad y apoyo

Adiestramiento especial

Valeria García, productora de arte y encargada de logística, aseguró que el trabajo previo de los adiestradores fue arduo y prolongado, debido a que se los debió preparar para estar frente a las cámaras. 

“Un caballo, que desempeñe las funciones de artista, debe tener un adiestramiento específico para no asustarse cuando, en las escenas, el sonido sea fuerte y estrepitoso. Por ejemplo, cuando se recrea un tiroteo”, explicó. 

En Santa Clara participaron 12 ejemplares, que fueron escogidos por su color, perfil y docilidad en el manejo. Ellos fueron atendidos por veterinarios y especialistas en su manejo. “Otro detalle fue el de mantenerlos con el equipo, en los viajes y otras actividades comunes, como comer y dormir. Con eso se logró que se acostumbren a nosotros”, detalló García. La producción también cuidó los detalles de utilería, como el ensillado, las monturas y otros elementos necesarios para registrar una buena fotografía.