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Este jueves 16 de diciembre, a las 19:30, la editorial boliviana 3600 lanzará su primera novela de narrativa transmedia. Titula Tenemos sed y ha sido escrita por José Andrés Sánchez Exeni. El libro se presentará de manera virtual en la página de la editorial 3600.

El libro, que está alojado en un sitio web, cuenta su historia mediante textos, videos, música original (compuesta por Juan Manuel Chahín), audios y fotografías. A continuación, una corta entrevista con el autor.

¿De qué trata Tenemos sed?

Más allá del suceso o la historia que se relata en Tenemos sed, lo que me intrigaba en principio, lo que me preguntaba, era: ¿qué motiva al asesino? Pero no al asesino accidental o casual, sino al asesino serial. ¿Desde dónde nace ese impulso? Luego, mientras la obra tomaba forma, descubrí el tema central del texto. Su planteamiento es la represión. Tenemos sed reflexiona acerca de lo que la represión puede provocar en un ser humano. Vivir una mentira, esconder la propia identidad, rechazar lo que es natural. Esos impulsos conducen al odio, a la violencia y, en última instancia, a la aniquilación.

¿Cuál fue el proceso de escritura de Tenemos sed? ¿Nació como un libro “normal” y luego se hizo transmedia?

La imagen inicial, la primera escena que escribí, era la de tres muchachos que en plena noche cerrada descendían por la ladera de un cerro, en búsqueda de agua. Nada más. En realidad, el propósito era escribir un cuento muy corto, sin signos de puntuación. Una sola y muy larga oración. Un experimento. Pero el texto se fue expandiendo de manera orgánica. Poco a poco, la historia tomó una primera y bastante austera forma. En ese estadio los personajes ya formaban parte de un grupo de Heavy Metal. Me pareció que sería divertido crear un blog para esa banda. Así nació la idea del blog. Le comenté acerca de ese detalle a Alexis Sánchez, mi más cercano colaborador, maestro, editor. Entonces él me habló acerca de la ficción transmedia, y así fui avanzando, poco a poco, encontrándome con nuevas posibilidades, hasta llegar a la obra final.

Además, me parece importante aclarar que mi intención no era que Tenemos sed tenga música propia. De hecho, había elegido ciertas canciones de grupos de black metal noruego para que ‘representen’ las creaciones musicales de los protagonistas de Tenemos sed. En algún momento se me ocurrió consultar a un amigo abogado acerca del uso de música registrada. Me explicó todo lo que debía hacer para solicitar permiso a las bandas noruegas. Y las posibilidades de que ellas se nieguen a dar su música para un proyecto literario me parecieron altas. Entonces me comuniqué con Juan Manuel Chahín. Le expliqué el proyecto y así inició el proceso de composición y grabación musical; proceso que duró casi un año.

¿Qué entendemos por narrativa transmedia?

Para una definición académica y precisa habría que recurrir a ensayos o investigaciones. En mi opinión, la narrativa transmedia es aquella que se vale de toda herramienta digital posible para contar la historia que desea contar. Pueden ser: textos, GIFS, Tweets, Videos, Blogs, etc.

¿Por qué el transmedia es el formato adecuado para Tenemos sed?

Tal vez Tenemos sed pueda haberse escrito sin recurrir a posts de blogs, o videos, o fotografías, audios, etc… Pero esas herramientas contribuyen al darle un aire de realismo a la obra… Porque el blog existe… está en la web. Y es como una huella que confirma la existencia de estos personajes en el mundo real. Por paradójico que suene, usar plataformas virtuales puede dar verosimilitud a una obra literaria. Al menos, ésa ha sido mi experiencia con Tenemos sed.

¿Cuál es tu relación con los distintos temas abordados, por ejemplo, la música y el periodismo?

No considero a la música o al periodismo como ‘temas’ de Tenemos sed, pero sí he tenido relación con ambas actividades. En mi juventud toqué en un par de bandas. Y soy periodista, además.

En Tenemos sed la música cumple dos funciones. La primera: hacer real las canciones que componen los protagonistas de la historia. La segunda: elevar la experiencia de lectura. Entiendo que algunos lectores más acostumbrados al silencio podrían encontrar este último punto un tanto molesto, pero siempre tienen la oportunidad de poner pausa y leer sin escuchar la música.

El periodismo aparece solo en el prólogo de Tenemos sed (en este caso, el prólogo es parte de la ficción). Me interesaba iniciar la obra con un tono completamente distinto al del resto de los capítulos y, al final del prólogo, torcer de cierta manera el lenguaje para que ese párrafo final funcione como puente hacia lo que viene en adelante.

¿Cómo llegas al noruego? ¿Es por la música? ¿Algún otro interés?

La historia lo exigió. Los personajes tocaban en una banda de Heavy Metal. Yo ya tenía claro lo que sucedería y me pareció que debían estar metidos en un tipo de Metal más oscuro y violento. Así se explica la decisión de incluir el Black Metal, un subgénero que nació en Noruega. Pero además de la música, el Black Metal ofrece otros elementos mucho más oscuros. Eso enriqueció aún más las motivaciones de los personajes.

¿Qué posibilidades post lectura ofrece el transmedia que un libro regular no haría? En el caso de Tenemos sed específicamente.

En el caso de Tenemos sed, la narrativa transmedia ofrece la posibilidad de convertir a la narrativa en un arte literario ‘tri-dimensional’, por decirlo de alguna manera. Ya no se trata de solo palabras. El territorio de la obra se expande hacia otras plataformas y sentidos. La experiencia de lectura cambia. Leemos ya no solo con los ojos, sino también con el oído. Lo considero análogo a meterse dentro de un agujero de gusano, en el que la realidad no solo desaparece, sino que se altera y se hace visible.

Acerca del autor:

José Andrés Sánchez Exeni (1981, Bolivia) es escritor y periodista. Autor de ¡Taxi! (Novela corta, E1 Ediciones, México, 2020) y Matar lo amado (Cuentos, Editorial La Hoguera, Bolivia, 2018). Su libro de entrevistas Aquí y ahora – conversando con artistas cruceños (Fondo Editorial de la FCBC, Bolivia, 2019) recibió el premio Letras de Nuevo Tiempo 2018, otorgado por la Fundación Cultural del Banco Central de Bolivia. Actualmente imparte el Taller de Escritura Creativa: Escribir, ¿yo?

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