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Nació hace dos meses, como en un parto prematuro a causa de la pandemia. Mientras la escena artística agoniza en la mayor parte del país, el músico Samuel Rueda (23) apuesta a descubrir y pulir a las promesas del arte que viven en la Villa Primero de Mayo.

Con esa iniciativa fundó la Escuela de Artes En lo Alto, que enseña teatro, danza, coro e instrumentos musicales. Además, para fomentar la lectura en toda la zona y complementar la formación de sus alumnos acaba de inaugurar su biblioteca, completa y variada, gracias al apoyo de la escritora Sarah Mansilla, del periodista Pedro Rivero Jordán, en representación del Grupo Multimedia EL DEBER, y la Sociedad Cruceña de Escritores Germán Coimbra Sanz.

“Hay mucho talento y ganas de aprender. Formarse como artista es un trabajo muy duro, y he visto el compromiso”, expresa Rueda, que comienza a dar forma a los sueños de 50 estudiantes, en la avenida Sudamericana, entre cuarto y quinto anillo, al lado de la iglesia Comunidad Cristiana.

Accesible a todos

En lo Alto, nombre que eligió para poner una meta a los alumnos, dicta las clases a precios accesibles, que van desde Bs 60.

La variedad de instrumentos que enseña no es poca cosa; piano clásico, violín, batería, violoncelo, guitarra y percusión son las opciones disponibles en la actualidad. Pero, el proyecto apuesta a seguir creciendo y en los próximos meses ofrecerá cursos de cocina y pintura para niños, su público objetivo.

Fomento de la lectura

Ayer, el centro inauguró la biblioteca Sociedad Cruceña de
Escritores Germán Coimbra Sanz, que alberga 2.000 títulos de historia, música, partituras, cuentos, revistas, enciclopedias, diccionarios y de otros géneros.

Levantar el arte y la cultura en esta zona me parece maravilloso para que este espacio funcione y crezca”, expresó Sarah Mansilla que, junto a Rivero, suman la creación de cuatro bibliotecas en el departamento.

A su vez, el director de EL DEBER destacó la importancia de la biblioteca, que estará abierta para todos los vecinos de la zona, y expresó sus deseos de que sea como el jisunú de la lectura en la ‘Villa’, para que los libros y los lectores se multipliquen.



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