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A los cinco años Facundo Chávez dio su primer recital de piano en el Club La Paz, a los 12 ya había realizado 20 recitales dentro y fuera del país, sumaba cerca de una decena de premios y en febrero pasado, con apenas 15 años de edad, obtuvo el primer y segundo lugar en dos categorías del prestigioso concurso de piano Carmel Klavier, que convocó a más de 150 músicos de diversos países.

El joven músico paceño obtuvo el primer lugar en la categoría de Piano-Concierto con una interpretación del Concierto número 20 de Mozart y en la de Piano-Solo por su ejecución de Impromptu número 2 de Schubert.

Chávez no esconde su felicidad por los premios que acaba de ganar, además por la experiencia que dice que ganó y sobre todo porque representó a Bolivia en un certamen que convoca a músicos de todas partes del mundo. Sin embargo, no adjudica a su talento sus éxitos a tan corta edad

“El esfuerzo y el estudio siempre le ganan al talento. Los buenos resultados son el fruto de seis horas diarias practicando piano; siendo detallista y perfeccionista. Lo hago con mucha responsabilidad y por eso me siento feliz del resultado, pero siempre es el resultado de todo el esfuerzo y del estudio que hago para mejorar cada día”.

El concurso, que tiene su sede en Colombia, ha sido este año de manera ‘online’ debido a la pandemia por el coronavirus. “Es muy poco común, pero poco a poco nos vamos acostumbrando. Certámenes como el Carmel Klavier son de alto nivel, de mucha exigencia, y todas las obras que yo toco son las que más me gusta escuchar y me siento muy bien tocándolas, y creo que hay que ser perfeccionista y detallista para poder sacar un buen resultado, pero siempre hay mucho estudio detrás de eso”, recalca el joven pianista, que además de un premio económico ha ganado la opción de participar en un importante festival de piano en Costa Rica.

Facundo Chávez viene de una familia de músicos. Su abuelo paterno y su tío abuelo fueron destacados músicos, y su padre, Werner Chávez, toca también el piano. Así es que el acercamiento al instrumento fue casi de forma natural, comenta. Creció en un entorno donde la música formaba parte de la vida cotidiana. Primero fue como un juego, luego tratando de imitar a su hermano Santiago, otro destacado pianista cuatro años mayor que él, y que también ha ganado premios internacionales. “Mi hermano siempre ha sido una inspiración para mí”, cuenta el joven intérprete.

Destaca también a los maestros que ha tenido en su formación, entre ellos la profesora Marlene Carrillo, con la que empezó a estudiar el piano, y en especial a Irina Efanova, con la que estudió desde los ocho años y que han sido la base de su consolidación como concertista. Incluso el profesor Carlos Tejeda, que es su actual maestro, fue alumno de la destacada pianista rusa.

Chávez está en cuarto de secundaria y cuenta que tiene que organizarse bien para no descuidar los estudios escolares, sus clases diarias de piano y darse tiempo para los deportes y videojuegos en su tiempo libre. Sin embargo, destaca que disfruta tocando el piano.

Sueña con estudiar música en Europa y convertirse en concertista de música académica, para luego volver al país y promover el desarrollo de la actividad musical, porque es consciente de que son escasas las posibilidades de formación y de profesionalización de los músicos en Bolivia.

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