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Marco Tóxico ya es un nombre registrado por su importancia en la ilustración y en el cómic de Bolivia. Sus trabajos han sido reconocidos en diferentes países desde que empezó su carrera, hace una docena de años. Algunos de sus carteles fueron seleccionados como imagen oficial de festivales como el de cine de San Sebastián (España) y del Certamen Oficial de Cortos de Soria, también en España. Además de otros que formaron parte de exposiciones en Francia, Hong Kong, Irán, Ucrania, Argentina, Francia y Sudáfrica entre otros, así como también fue incluido en publicaciones de Bélgica, Brasil, Alemania y México.

Marco Antonio Guzmán, su verdadero nombre, está por estos días en Santa Cruz, donde la noche del martes presentó su nuevo libro -el cuarto de su carrera-, que lleva por título Basura en la Casa Melchor Pinto, y que muestra más de 160 ilustraciones que el autor paceño vino realizando desde hace diez años. “Trato de pensar en un título que englobe un par de cosas: uno, que tenga algo de autobiográfico, por eso los anteriores se titularon Estéril, Cobarde y Frágil; pero también que tenga que ver con lo que tratan los libros”, explicó Tóxico. 

 En el caso de Basura, recopila  160 ilustraciones en blanco y negro que quedaron al margen de la producción general de Marco. “Creo que se conocen más los carteles que yo hago, o las tapas de discos y de libros y cosas ajenas a mí que hago por encargos, que en muchos casos es lo que más se difunde”. 

Basura recopila figuras más libres hechas por Marco Tóxico, ilustraciones que quedaban ‘botadas’ y que forman parte de ejercicios, experimentos y momentos de descanso del artista.

Autoedición o muerte
Y como sus anteriores libros, Basura también es una autoedición de Marco Tóxico. “Es por un gusto adquirido”, bromea. “Creo que en un ambiente como el nuestro, el boliviano, y el paceño particularmente, es el camino más sensato para publicar”, resaltó Marco. “Habría que ser un poco imbécil para darse cuenta que no hay proyectos grandes de edición en Bolivia que puedan permitir a los autores vivir de sus publicaciones, esto hablando en el tema literario, imagínate en la narrativa gráfica”, indicó.

“No es que yo viva de mis libros, pero la autoedición también me permite tener un control sobre mis publicaciones”, subrayó Tóxico.

Guzmán también habló acerca del mundo del cómic en Bolivia, y reconoce que es reducido, pero como lo es el de la literatura, del teatro o de la música que tengan propuestas originales y constantes. “No es porque seamos tontos, sino que por densidad poblacional nos queda eso, que es muy poco, y también es un territorio árido para que crezca algo -otra vez el tema editorial-, y mucha gente después de dos o tres intentos termina arrojando la toalla”.

Tóxico recuerda la observación que hizo el historietista francés Pierre Christin en su visita a Bolivia, señalando de que aquí no había cómics dirigidos a los niños, y si eso sucede, “el público que consume este arte nunca va a crecer, será siempre el mismo”, concluyó. 

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