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Llegó a Bolivia para dar el concierto Teatro Alla Moda, Suites de Óperas Barrocas, junto con la orquesta Arakaendar y Andreas Penninger, en el clavecín, como cierre de dos semanas de talleres de técnica e interpretación histórica, dictados por ella. La actuación será hoy, a las 20:00, en la capilla Los Huérfanos, y el ingreso es gratuito.

No es la única razón, la violinista Karin Cuéllar, que actualmente reside en Montreal (Canadá), donde cursa un doctorado en Interpretación Históricamente Informada en la Universidad McGill, aprovecha la visita para alimentar su investigación en los archivos de Sucre y Lima (Perú) sobre toda la producción musical en la primera parte del siglo XIX y de la que, según ella, no se conoce lo suficiente, a diferencia de lo que ocurre con la música barroca chiquitana.

“Estoy usando como caso de estudio la música del compositor peruano-boliviano Pedro Ximénez Abril y Tirado, el más prolijo del continente, incluyendo Norteamérica. Ximénez es el que tiene más composiciones de la época, se encontraron 40 sinfonías, 50 misas, 300 piezas para guitarra sola, 200 para piano, etc. Su calidad compositiva es de gran valor porque hasta hace 12 años no sabíamos que teníamos música del estilo clásico, como Mozart y Haydn, en Bolivia”, dijo. Karin ya lleva dos años de pesquisa y calcula que el trabajo le tomará dos años más.

Exploró en Sucre los archivos de la Biblioteca Nacional, el Arquidiocesano de la Catedral de Sucre y el de la Universidad San Francisco Xavier. En dos semanas estará en Perú, buscando más datos en la Biblioteca Nacional de Lima.

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