Escucha esta nota aquí

Javier Méndez Vedia 

Nueve espacios públicos son ahora escenarios de las obras elegidas para la XXI Bienal Internacional de Arte. Ayer, una de ellas terminaba de ser instalada en la Manzana 1. Iván Cáceres es arquitecto y alterna sus proyectos de construcción con el trabajo artístico. Acaba de construir una máquina en fibra de vidrio que conecta el mundo de los sueños con el de la vigilia.

Este portal que conecta dos mundos está a disposición de los transeúntes. Como arquitecto, Cáceres valora el hecho de que se usen los espacios urbanos como escenario de las obras. “Así la gente se anima a hacer una crítica más honesta”, comenta. El artista ganó en 2009 la Bienal SIART con una obra llamada Yaucarando al tío para que se vendan los bussiness.

Este año, la Bienal insiste en la idea ‘Lo público, fuera del cubo blanco’. El cubo blanco se refiere a espacios como galerías y salas de exposición, explica el curador Douglas Rodrigo Rada.

Interpelación de sí mismo

La curadora y artista Raquel Schwartz hará que Ignacio Warnes flote. Intervendrá el pedestal de la estatua del prócer, para que los visitantes puedan percibirse como sujetos históricos y también como la base de procesos que terminan fijados en la memoria. Somos titula su obra, que gira en torno a las ideas de patriotismo, política, próceres y relacionamiento con el Estado.

Recién llegada de Nueva York, donde reside, Claudia Joskowicz observa, en la Manzana 1, el espacio donde jugaba de niña. Comparte su tiempo entre Bolivia y Estados Unidos, donde enseña en el Wellesley College (donde estudió Hillary Clinton). Su istalación está ubicada en el Museo de Arte Contemporáneo, pero alude a un hecho público: el incendio en la Chiquitania.

Joskowicz reunió troncos quemados en el incendio y los colocó en el centro de la sala. A escasos centímetros hay una fila de sillas de madera. La interpelación es clara: el expectador puede sentarse y contemplar o sentarse, reflexionar y quizá, actuar y cuestionar a quienes ocupan las otras sillas, las del poder. Duelo se llama la instalación.

La chilena Katherina Oñate realizará mañana una instalación en el mercado nuevo. Plantea el rol fundamental de la mujer; Adriana Bravo y Gina Santos hablan desde y de sus vaginas en Toda casa tiene goteras. El este espacio íntimo, en el que una hamaca adquiere una simbología erótica, incluye sonidos e imágenes en las que se ven caricias sugerentes y a veces urgentes a algunas frutas.

Vincent Masferia

Cerca de El Arenal, un gran muro busca dialogar sobre medio ambiente. Es la propuesta del dúo Vincent Masferia, que ha llegado de Francia pero ha pasado por los polos, por Siberia y por casi todo el mundo para presentar su Mesa de infortunio. José Ballivián y Sergio Bretel proponen reinventar la muerte con Calavera y Alejandro Ugalde repasa la historia en su libro con forma de loseta. Pasado pisado es su creativa propuesta.



Comentarios