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Un sentimiento de abandono, de retroceso y de olvido es lo que los gestores culturales y artistas de Santa Cruz sienten mientras transcurren los días y las puertas se cierran cuando las golpean para solicitar apoyo.

Esta es la primera impresión que se percibió en la mesa redonda que EL DEBER organizó esta semana y en la que participaron diferentes actores del quehacer cultural del departamento.

Carol Gainsborg (filósofa, docente y miembro del movimiento cultural Resiliencia), Raquel Terceros (música y coordinadora de la Filarmónica de Santa Cruz), Ejti Stih (artista plástica y responsable del espacio de arte Manzana 1), Fernando Figueroa (gestor cultural, Centro San Isidro), Ubaldo Nállar (director de teatro y propietario del Café Lorca), Rubén Darío Suárez Arana (director del Sistema de Coros y Orquestas) y Mauricio Pacheco (director de Fundarbol) expresaron, desde sus experiencias personales, los sinuosos caminos que han tenido que recorrer para seguir trabajando en pro del arte y la cultura de Santa Cruz.

Recalcaron que el problema no se origina en los funcionarios públicos como tal, sino en los políticos con el poder de tomar las decisiones, especialmente las que tienen que ver con la erogación de los recursos económicos.

¿Cuál es la situación actual de la política cultural en Santa Cruz (municipal, departamental y nacional)? ¿Cuáles son las necesidades tangibles e intangibles del departamento? y ¿cuál es la conclusión luego de ver el panorama actual de la cultura cruceña? fueron las cuestionantes que los actores de la mesa redonda respondieron con sinceridad.

 Mirada miope

“No hay una visión integral del desarrollo, porque es sesgada, más economicista esencialmente y desde una visión totalmente unidimensional, lo que deriva que el gasto en cultura, porque se lo ve así y no como inversión, sea una cuestión apéndice, sea un elemento casi folclórico, un elemento decorativo de ese supuesto modelo de desarrollo que tiene la ciudad”, comentó Gainsborg sobre la falta de políticas de desarrollo cultural que ayude a definir qué es lo que se quiere como ciudad y la proyección de un perfil del ciudadano.

Según una tesis elaborada por Terceros, entre 2016 y 2018, el 77% de todas las manifestaciones culturales de la ciudad estaban siendo realizadas por el sector privado-social y el 23% a través de la gestión pública. “Los propios POA que se elaboran en las instancias municipales no tienen ningún alcance. Por ejemplo, música en la ciudad con X dinero para contratar a Y. Dicen que las convocatorias serán abiertas y transparentes, pero siguen en el mismo círculo que se contratan a los de siempre para que puedan ser parte de esa gestión municipal”, lamentó.

Para Stih, la visión que se tiene de la cultura es de que se pague a los artistas para que pueda sobrevivir y que éste divierta a los demás. “Esa es la visión que tiene el municipio. Típico ejemplo es la famosa retreta. No consideran que la cultura es una parte esencial del alma del cruceño o del que viene aquí, sino que creen que la cultura es un pasatiempo que nos hace la vida más bonita”, sentenció.

Pero no solo el apoyo poco palpable está en lo municipal. Pacheco cuestionó el hecho de que a nivel de gobernación se desconozca el presupuesto cultural y, en el caso del gobierno central, la oficina regional del Ministerio de Culturas sea solamente una representación de la agenda central anual para que se cumpla acá.

Las necesidades

Figueroa lamentó que no haya una visión compartida entre los tres niveles del Estado (gobierno central, gobernación y alcaldía) en la creación de normativas enfocadas a esta área.

“El caso concreto es el Fondo Intervenciones Urbanas que es coyuntural. Eso debería convertirse en una política del Estado. Se acaba el año electoral y ese fondo dónde queda, porque no está profundizando nada”, añadió.

Pero, además de las necesidades intangibles, los participantes concordaron en que, dentro de lo tangible, la creación de nuevas infraestructuras es urgente.

Suárez Arana recordó el proyecto de Teatro Municipal que hace un par de años llamó a concurso la Alcaldía cruceña. “Se dialogaba de un complejo artístico. Hablamos de independencia de la danza, teatro, música y exposiciones. Después desapareció el proyecto. Luego, nos llamaron porque iban a hacerlo en el Cambódromo, les dijimos que lo que necesitábamos era lo mismo”, contó.

Además, recalcó en la urgencia de la formación de nuevos actores culturales. “Cuando hablamos de ir a ver un espectáculo artístico, hablamos de una suma de competencias y de formación muy grande, eso no hay en las iniciativas públicas. Todas las grandes iniciativas son privadas. Ahí vemos a la Filarmónica que viajó a Alemania y eso fue por esfuerzo de mucha gente”.

Como ejemplo, Suárez Arana comparó el trabajo de apoyo que se realiza en los municipios de la Chiquitania con lo que se hace en la capital. “No vemos al alcalde o a un concejal presidiendo delegaciones en festivales o encuentros internacionales”, precisó.

La propuesta de Nállar se basa en la construcción de diversos teatros al aire libre ubicados en los distintos distritos del departamento, para que así se genere mayor trabajo para los diversos grupos artísticos y culturales cruceños. “Si los actores tuvieran 10 funciones por mes, podrían vivir bien del teatro. La cosa es dónde presentar, porque la demanda es alta”.

Pacheco coincidió con Nállar. “Me cansé de ver que no hay espacios. Vamos a ser claros, el municipio te presta sus bibliotecas o centros culturales siempre y cuando no sea cobrando o a cambio de una actividad a nombre de ellos”.

Finalmente, Figueroa lamentó que haya un distanciamiento entre la sociedad y las instituciones públicas. “No porque la sociedad haya querido verse alejado, sino que al tocarles las puertas te ponen todas las trabas. ¿Qué ganas te quedan de volver a tus instancias a las que pagas impuestos?”.



Carol Gainsborg, Resiliencia

La demanda de la población de arte y cultura es enorme. La conciencia que tiene la población del arte y la cultura, como una herramienta de formación humana transversal y de construcción de ciudadanía, es clarísima para la gente. Quienes tienen la visión miope de lo que la cultura y el arte representa son las autoridades, porque tienen un modelo de desarrollo sesgado que no atienden las necesidades de la gente y menos a una ciudad que está creciendo. Lo fundamental es un desarrollo integral en la cultura que sea parte estructural de esa sociedad que se quiere forjar.



Raquel Terceros, Filarmónica de Santa Cruz

En música ya necesitamos un siguiente paso. Se lo ve en los jóvenes. La migración de los músicos de las provincias a la ciudad es mucho más recurrente. En vista de esta necesidad, se requiere una formación a un nivel superior, porque, lamentablemente, no todos pueden ir a otro lugar a estudiar música. Aquí no existe nadie que te lo enseñe, entonces, hay que vincular internacionalmente maestros que puedan visitarnos para tener una capacitación intensiva durante unos días, generar residencias artísticas y que permita que todo el sector se nutra.



Ubaldo Nállar, Café Lorca

La inclusión de profesionales en todas las áreas de la administración cultural de la ciudad es importante. Pensar en un museo sin un departamento de investigación le quita su cualidad de museo. Si no, simplemente, son objetos colgados con algo de guion museístico para que la gente lo vea. No hay un observatorio cultural. Las tres salas más importantes del municipio dependen de una sola persona y es imposible que haga gestión: la galería de la Casa de la Cultura, el museo El Altillo y el museo de Arte Contemporáneo. Esa es falta de visión, de que hace falta profesionales.


Fernando Figueroa, Centro San Isidro

No estoy en contra de los funcionarios de cultura, sino de los políticos que definen los presupuestos. Por lo menos a los primeros podemos tocarles la puerta, pero a los de arriba, olvidate. Es la miopía de los señores de arriba la que reduce los presupuestos a mas no poder. Si ahora tenemos Bs 12 millones en cultura, no sé si al año llegaremos a ese presupuesto. El fortalecimiento de las capacidades de los funcionarios municipales es vital. Que estén ahí, pero que tengan conocimiento de lo que es su rol es fundamental. Hay que promover y apoyar la industria cultural.



Rubén Darío Suárez Arana, Sistema de Coros y Orquestas
Yo fui a trabajar a un centro cultural, pero me llevé todo, la trabajadora social, la sicóloga, etc. Y no me pagaron un año, les debo el sueldo a toda la gente. Ahí está el trámite y todos cobrándome. Así como Ubaldo, yo vendo cuñapés para pagar a la gente con la que yo me comprometí, porque el municipio se comprometió conmigo no con los que yo contraté. Es así como desaparecen esos centros culturales donde tenías a dos o cuatro personas dando clases, porque nadie quiere trabajar con vos. Desde 2014 el municipio me debe Bs 500.000 de los sueldos de 20 personas.


Mauricio Pacheco, Fundarbol

La base de una sociedad es la educación, ya Platón lo decía. Y la base de la educación es el arte, porque a través del arte se educa para que haya cultura. No es una falla del funcionario público, porque él te recibe las cartas, el problema está más allá, desde los senadores y diputados, hasta los concejales, que no tienen una visión clara de lo que es cultura y de lo que es el arte para la cultura, educación y desarrollo humano. Estamos como estamos como Estado porque todas las agendas de los políticos están enfocadas en asuntos políticos y económicos.



Ejti Stih, Manzano 1

La primera política cultural debe ser escuchar a la gente creadora, saber qué es lo que quiere, qué le interesa, dónde le aprieta el zapato. Porque si alguien tiene oído y sensibilidad acerca de lo que está pasando en una sociedad, ese es el artista. La historia la escriben los vencedores. Los artistas tienen esa sensibilidad, entonces hay que escucharlos, hay que darles esos espacios y no creer que una política cultural nacerá de un burócrata en un escritorio. Eso no va a salvar la cultura, hay que tener la sensibilidad y el oído para ver dónde está surgiendo. Si la cultura la va a llevar adelante un tipo que lo contrataron por alguna conveniencia política, que llegó al cargo como producto de algún pacto político, vamos a tener otra vez a una enfermera como jefa de una biblioteca. Entonces, no vamos a llegar a ningún lado, la cultura hay que entregársela en las manos a la gente que la hace confiable, que uno sabe que lo hará bien, que te escuchará. Yo soy una convencida de que debemos rescatar el centro histórico de la ciudad, porque se trata de algo que hay y que debemos construir. Tenemos que definir de una vez cuál es nuestra identidad. Si es el Carnaval, si son las orquestas, si es la Calleja, la cantata Elay, lo que sea, tenemos que saber quiénes somos. Si hay algo que tenemos palpable en este pueblo, con los cientos de barrios que existen, es el centro. Es un buen punto de partida para definir de alguna manera cuál es la identidad que buscamos.

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