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Sin dejar preguntas en el aire, Isabel Collazos habló sobre el cierre del Centro Cultural Simón I. Patiño. Como directora del centro, destacó la gestión del equipo que la acompaña y los cambios que lograron implementar. Al igual que el público, fue sorprendida por la decisión, pero prepara algunos programas para que sean transferidos.

 ¿Cuál es su posición respecto al cierre del centro?

He sido la directora durante dos años y la decisión del cierre no fue mía, fue del consejo de la Fundación Simón I. Patiño. Me enteré de manera sorpresiva, como todos, de los cambios en los lineamientos. El cierre del centro responde a nuevas decisiones, no puedo hablar más allá de eso, porque no soy representante de la fundación.

Puedo hablar sobre lo que hemos estado haciendo en estos años, como equipo o como espacio, sobre las prioridades para los meses que nos quedan y los compromisos que tenemos. También sobre el apoyo que nos dio la opinión pública y los colaboradores y cómo han tomado esta decisión. Quisiera valorizar esa opinión.

 Precisamente sobre uno de esos puntos, ¿podría hacer un balance de los dos años en los que le tocó ser directora?

Estábamos teniendo muy buenos resultados. Mi trabajo principal, en estos dos años, ha sido pensando en el largo plazo. Tuvimos la fortuna de trabajar en una institución implantada e independiente. Trabajé mucho con el equipo para sistematizar los procesos y trabajar de forma planificada y garantizar la pertinencia de las acciones en Santa Cruz. También en el acercamiento con los colaboradores, no solamente el público, sino a nuestros aliados y gestores culturales.

 Hay manifestaciones en contra del cierre y un relevamiento de firmas para evitarlo, ¿el cierre es irreversible?

La decisión se tomó en los últimos meses y yo entiendo que es irreversible, porque uno no anuncia algo así de manera ligera. Los cambios y las consecuencias para Santa Cruz, para los trabajadores y para mí son muy grandes.

Creo que el levantamiento de firmas y los artículos que han salido son valiosos, tal vez no porque yo piense que puedan hacer cambiar la opinión, pero sí porque demuestran que hay una necesidad. La cultura no es un lujo para nadie, en ninguna sociedad, es más bien el garante del desarrollo social y sostenible de una sociedad, como la nuestra. Esta Santa Cruz de muchos desafíos, debido a su crecimiento acelerado.

 El centro apoya programas como el de fomento a la lectura y el espacio del cómic. ¿Estos se van a transferir?

Como ahora están cambiando mis tareas, uno de mis compromisos y prioridad es transferir la mayor cantidad de estos proyectos a los colaboradores más cercanos, que sería el personal del centro. La decisión final es de la fundación. No sabemos cómo se hará, estamos desarrollando propuestas. Es importante que algo se quede en Santa Cruz, más allá de que se pueda replicar en otras ciudades.

Hay comunidades, como la del cómic, que se han apropiado del espacio. Es importante encontrar al mejor aliado y transferir lo necesario, desde las ideas y proyectos hasta algo del material, como la biblioteca del cómic.

 ¿En qué situación laboral quedan los colaboradores y en qué situación queda usted?

Nosotros tenemos contrato hasta el 31 de diciembre. Entonces, es una prioridad para mí acompañar a mi equipo estos meses. También, evidenciar las herramientas que han adquirido en este trabajo, su experiencia, ellos deben convertirlas en suyas para lo que venga. Son perfiles distintos, hay administrativos y otros especializados en gestión cultural o pedagogía.

 Así como hubo apoyo, en las redes sociales, también hubo cuestionamientos. ¿Hubo fallas en la administración o ‘amiguismo’ en los contratos?

Sobre la especulación no puedo decir nada, creo que las personas que dicen eso son las que tendrían que dar información. Un ejemplo es que empezamos a trabajar, para abrirnos a nuevas personas, con el programa Cinética. La idea era difundir el auspicio de la fundación, a través del centro, y escuchar qué nuevos proyectos hay.

El programa fue un éxito, con 50 postulaciones. Claro que no teníamos financiamiento, pero pudimos apoyar a 15 este año, otros años solo llegamos a tres.

 ¿Qué criterios de selección utilizó el programa Cinética?

Una evaluación que tenía que ver con la pertinencia, debía tratarse de arte y cultura. Luego, había prioridades que estaban en la convocatoria. A partir de eso, fui seleccionando como responsable, puesto que era un financiamiento de la fundación en su totalidad.

 ¿Por qué solo se cierra en Santa Cruz, mientras en otras ciudades siguen funcionando?

Para esa pregunta no tengo respuesta. Creo que hay que dirigirse a los representantes de la fundación. A mí me sorprende, porque la cultura es esencial y Santa Cruz necesita más espacios y porque teníamos resultados cualitativos.