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Lo que a comienzos del siglo XIX era un juego de la alta sociedad inglesa, hoy se ha convertido en una técnica de manipulación de figuras de papel utilizada con diferentes fines, ¿el principal? acercar a la gente a las artes escénicas. Y en Santa Cruz, María Elena Orías es experta en la creación de ‘teatritos’ (de papel) para contar, a través de ellos, las diferentes historias que recopila en libros y también en creaciones propias.

Orías, quien hoy ofrecerá el Taller de teatrinos: el arte de la miniatura en el Centro de la Cultura Plurinacional (CCP), contó sobre cómo nació este oficio que la ha llevado a trabajar incluso con sicólogos y maestros.

 

El inicio de todo

La actriz, que también es sicopedagoga teatral, vivió durante 20 años en Dinamarca y ahí recibió un regalo de la Asociación de Actores Aficionados en Copenhague. El presente era un ‘teatrito’ antiguo.

“No sabía qué era. Mi esposo encontró una dirección, me fui y era la Asociación Danesa de Teatristas de Papel. Hoy pertenezco a la institución que está conformada por 270 miembros”, contó.

Para ella, es un mundo especial y lo utiliza para enseñar a los niños y jóvenes lo que es el teatro y lo que es posible a través del mismo. “Aparte de que manejan más su motricidad fina, también lo uso como un medio para mi propia actuación, porque esencialmente soy actriz y me va muy bien con eso”, explicó, ya que, además, Orías ha viajado a diversos festivales de teatros de papel y también continúa trabajando con Dinamarca.

El proceso del ‘teatrito’

Para plasmar historias sobre los papeles, lo primero que Orías realiza es la recopilación de información, a través de la lectura de los temas que planteará. Tal es el caso del que se hablará en el taller de hoy: mitos y leyendas de pueblos indígenas de Santa Cruz, a propósito de la celebración del Año Internacional de las Lenguas Indígenas. “La idea es que los chicos salgan de ese taller con la conciencia de quiénes son los chiquitanos, ayoreos, guaraníes y guarasugwe. Por lo menos con una idea básica”.

Durante un mes, Orías leyó diversa bibliografía que se encuentra en la biblioteca del CCP, absorbiendo todo el conocimiento del tema, para que así, de una manera más didáctica, transmita esa información a los alumnos.

Especial para los niños

Orías, al graduarse como sicopedagoga teatral, se especializó en el trabajo con niños de 8 a 14 años.

“Tengo varios talleres, los dirijo de acuerdo a la edad. Hay uno de 7 a 11, ahí no tienes tanto detalle en las figuras, son un poco más toscas, pero tienen que saber leer y escribir”, explicó.

También ha trabajado con niños con Trastorno del Espectro Autista (TEA) y Trastorno de Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), aunque, en estos casos, prefiere hacerlo con grupos mucho más reducidos. “Tienen una manera distinta de aprender. Son muy creativos”, añadió.

Orías ve magia en el teatro de papel, ya que el que manipula se traslada al objeto, y el que está mirando se olvida de sí mismo y se centra en el objeto. “Es la maravilla del teatro”, dice.

Orías trabaja con un equipo de dos personas: la artista plástica Carolina Nilson y su hermana, Silvia, quienes quieren llevar esta oportunidad de conocer las artes escénicas a todos los rincones donde pueda ser bien recibido.

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