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Seremos los últimos en salir, se escuchaba reiteradamente a los artistas a mediados de año. Y, tenían razón. La pandemia y la derivada cuarentena, a la que se sometió la mayor parte de la población del planeta, afectó de forma significativa al mundo cultural y artístico en este 2020.

Desde marzo, las actividades en vivo se cancelaron; cines, teatros, boliches, galerías y diversos espacios culturales cerraron. Y, aunque a partir de septiembre se intentó volver a un tipo de normalidad, el sector continúa golpeado.

Mientras muchos países soportan una segunda ola de Covid-19 y las medidas de los gobiernos oscilan entre las restricciones y flexibilizaciones en medio de las expectativas por las vacunas, la virtualidad nos recuerda que sigue siendo una gran aliada.

La pantalla del celular o de la computadora se convirtió en el vehículo para llegar al público. A través de videoconferencias o transmisiones de Facebook Live llegó la música, la poesía o la actuación a los hogares.

La gente resurge del dolor, pero tiene muy claro que no hay un sustituto para el trabajo duro”, decía Sarita Mansilla, mientras daba por concluida la XXI Feria Internacional del Libro, cuya edición de mayo había sido suspendida, pero, finalmente, se llevó a cabo en diciembre.

La soprano Giovanna Montaño resalta que la situación ha permitido apoyarse entre colegas y aprender a usar nuevas herramientas. “Lo malo es que no se han tenido ingresos económicos para el sector artístico, se perdió el contacto con el público y la calidez del aplauso”, expresa.

El guitarrista Zoran Vranjican afirma que es “desmoralizante la pérdida económica, personal y para el sector, que despliega una serie de proveedores y servicios que se requieren para presentar algo en vivo”.

“El vivo es la esencia de nuestro quehacer. Pero las nuevas posibilidades también son bienvenidas. Y el hecho de replantearnos las cosas, por más duro que sea, siempre es un ejercicio sano”, agrega.

El productor Carlos Tarupayo recuerda: “La situación nos obligó a buscarle la vuelta, a realizar shows por Internet para poder generar algo de ingresos tanto para los artistas como para los organizadores. Así nos mantuvimos”.

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