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Ambos orureños. Uno luchador por el teatro y la cultura hasta sus últimos días; y el otro, una voz que dedicó su vida a llevar a lo más alto la música folclórica popular boliviana. El dramaturgo, actor y director de teatro Ubaldo Nallar (42) y el cantautor Jaime Junaro (74) fallecieron ayer por complicaciones de salud, causando gran pesar en el ámbito artístico nacional.

En Santa Cruz y La Paz, sus colegas les rindieron homenaje y manifestaron que no habrá sueño de ninguno que quede inconcluso.

El enamorado de las tablas

En pleno corazón de Santa Cruz dejó Lorca, con una sala de teatro, un café que hace las veces de centro cultural y un bar dedicado a promover el singani boliviano y su historia. También un elenco sólido que ahora reúne fuerzas porque el show debe continuar, como él quisiera, manifiesta Diego Cowks, de Otero Moreno Teatro.

La obra Viento del Norte, escrita por él, se suspendió por la pandemia, pero tras que se pueda volverá al escenario en su honor.

Lorca también seguirá en pie, aseguran sus familiares, y esperan que siga creciendo y recibiendo más artistas, turistas y a la población. Para ello, la municipalidad compromete su apoyo a otro sueño de Nallar, la revalorización del centro histórico cruceño.

En lo intangible quedan los recuerdos de su paso por Casateatro y La Gruta de Macondo, y por su primer elenco propio, Panicum Teatro, así como de la época de Otero Moreno, con más de una docena de obras que estuvieron en festivales de La Paz, Cochabamba, Sucre, Buenos Aires (Argentina) y Asunción (Paraguay).


Junaro llevó su voz por Brasil, Argentina, Panamá y otros países

“Nos deja la sensación de resistencia y la seguridad de que con apoyo o sin apoyo, el teatro y la cultura sobrevivirán en esta ciudad”, expresa el actor Marcos Vecín.

La voz de Savia Nueva

“Cada vez que se escuche tu voz en una canción volverás a vivir”, fue la despedida de sus compañeros de la agrupación Savia Nueva, que el cantautor fundó en 1976 junto a César Junaro y Carlos López. A lo largo de su historia, el grupo se convirtió en precursor y referente del folclore y de la música popular, como apostilla la cantante Emma Junaro, su hermana, que recalca que sobrevivió al exilio y a las dictaduras, sin que sus valores ni su arte claudiquen.

Casi 20 discos son su herencia para los bolivianos. Pero, El cantar tiene sentido será el próximo, quedó con su voz y pronto será entregado como su último regalo.

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