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Hasta el propio director de la película "El Conjuro 2" participó de la broma que aterrorizó en Brasil. James Wan se unió a la idea del programa de Silvio Santos, que se dedica a hacer bromas pesadas, y esta vez estuvo inspirada en su película taquillera.

Después de una semana de estreno de este film en ese país, como parte de la promoción de esta producción, el programa decidió planear toda la escenografía especial, los efectos, el montaje, la preparación de los actos y la llegada de los visitantes a esa casa, que resultó ser la casa del terror, según publicó Excelsior.

En el video, antecedido por imágenes que muestran en detalle cómo se montó toda la broma, aparece una mujer que narra que su hija tiene un problema sicológico, pero que necesita que alguien la cuide un par de horas mientras ella hace algunos encargos, por supuesto que todo se torna raro cuando de la habitación sale un sacerdote y al interior de la habitación hay muchos crucifijos.

Así comienzan a suceder cosas extrañas en la habitación y por supuesto los visitantes caen en la broma llevándose un buen susto.

Hablando con el director

En director de "El Conjuro 2", James Wan", confesó en una entrevista de la agenda EFE, que esta película fue "más complicada" que su predecesora. Una monja demoníaca, la lluviosa Inglaterra de 1977 y mantener la atención en los protagonistas la convirtieron en una producción más difícil que "El Conjuro".

Para el cineasta nacido en Malasia, que muchos consideran que ha
reinventado el cine de terror
tras dirigir cintas como "Saw" o
"Insidious", este largometraje, que se centra en el caso real de la
familia Harper, se convirtió en un soplo de aire fresco tras filmar
"Fast & Furious 7".

"El hecho de que esté basada en Inglaterra le da un estilo
diferente. La primera película ("El Conjuro") fue mucho más
simple, esta es más complicada ya que hubo que incluir lluvia",
subrayó el director de 39 años.

Predispuesto a desvelar los entresijos de su nueva producción,
remarcó que, aunque no quería abusar de la lluvia, sí quería
incluirla para "reflejar el clima británico"
y porque este fenómeno
atmosférico sería "un buen telón de fondo para una película de
terror".

El reto de Wan consistió en mantener el foco de interés sobre la
pareja de investigadores
y evitar así que la posesión satánica y el
movimiento espasmódico del mobiliario de la casa de Enfield les
robara todo el protagonismo.

Por ello, en el largometraje hace acto de presencia una tétrica
monja que persigue a Ed Warren y que se cuela en las visiones de
Lorraine: "La gente ve la película porque adora a Patrick Wilson y
Vera Farmiga
, y no podemos olvidar que ellos son la razón por la que
existe esta producción".

"Si hay más historias (del matrimonio de parapsicólgos) en el
futuro, no será debido al caso Enfield sino al trabajo de los
Warren", aclaró sobre la posibilidad de repetir al frente de esta
saga.

Crucifijos y televisores que se apagan de repente no bastan para
crear un ambiente que aterrorice
al espectador en la butaca del
cine, razón por la que el cineasta se valió de las grabaciones de
voz originales de la pareja sobre el caso, fotografías de la familia
y conversaciones con Lorraine Warren y Margaret y Jannet Harper, que
hace casi cuatro décadas vivieron esta historia paranormal.

Wan quería mostrar "el circo mediático" al que los niños se
vieron expuestos, con periodistas y fotógrafos de la BBC y el Daily
Mirror situados frente a la puerta de su hogar, y darle a la familia
Harper "la oportunidad" de que "más gente pudiera ver lo que les
ocurrió".