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Viéndolo desde cualquier ángulo, al actor boliviano Fernando Arze Echalar, la suerte le sonríe. Con una película en cartelera (Cuando los hombres quedan solos), con una serie próxima a estrenar (La entrega), con una nominación a mejor actor por Muralla en el Festival de Gramado (Brasil) y con el estreno de la cuarta temporada de la serie 1 contra todos, de Fox Brasil, Arze cuenta cómo ve su coyuntura y la de su ‘gremio’ en el país.

 ¿Cómo vive este momento?

Feliz, obviamente feliz (risas). Es como un año de cosecha, después de mucho trabajo. Amo lo que hago y trabajar en esto, contar historias y ver cómo estos proyectos se van realizando y apareciendo en la pantalla grande y/o chica.

El cine boliviano está creciendo un montón, hay un boom. En Tarija se han filmado ya cuatro películas y este año se harán dos más. En La Paz se rodarán unas tres o cuatro más. Estoy muy feliz de poder participar y ser parte de esta ola. Cuando se hace una película no se sabe cuándo se va a estrenar. Hay una serie de coincidencias para que estén apareciendo algunas de las películas en las que estoy.

 Se ha destacado más como un actor dramático ¿ha pensado en probar otro género?

Siempre. De hecho, me encanta hacer comedia, solo que me han tocado hacer estos roles que son preciosos. Los que he elegido últimamente son de personas muy diferentes a lo que yo soy y eso exige un reto bastante fuerte. He aprendido el tipo de actor que soy y que quiero ser, en el sentido de mi proceso de creación. Vale la pena hacer cine cuando estás hablando de cosas que son profundas. No es que la comedia no lo sea, porque se puede abordar temas profundos.

En cine, lo último que hice en comedia fue en 2012, una película en Brasil que se llamó Primer día de un año cualquiera, del director Domingos de Oliveira, que falleció este año y que era como el Woody Allen brasileño, pero sí, he estado también en comedias en teatro y me encanta.

 Algunas personas ligadas al cine señalan que Bolivia no es una buena cantera para los actores, aunque sí para teatro. ¿Es así?

No es que no hayan actores de cine, sino que falta formación. Es muy fácil decir no hay buenos actores o de algún área, pero el tema es que no hay formación. La poquísima que hay en Bolivia es de teatro, que es un medio completamente diferente al cine. Hay actores de cine muy buenos en el país, pero han aprendido empíricamente, con experiencia. Siempre tienes una dificultad para ‘castear’ ciertas películas cuando eso te exige una gama de personajes, desde niños a adultos, porque no hay muchas opciones.

 ¿Y esto va ligado al apoyo de los entes que deben trabajar con la cultura?

También. Es muy difícil que alguien se anime a abrir una escuela de formación privada. Hay una responsabilidad para con la sociedad por parte del Estado, que está fallando, que es todo este tema del arte audiovisual, del dramático, teatral y hasta la danza, porque hay una idea de que el arte, en general, es un hobby cuando, en realidad, es la identidad del país. Si logramos hacer una buena película sin ayuda del gobierno, muchas veces, estamos mostrando el país con nuestras imágenes, estamos dando cara por el país. Hay muchos casos en que productores acaban sus películas, viene el Ministerio de Culturas a dar unas palabras el día del estreno y no entiendo por qué, si no han apoyado en todo el proceso.

 ¿Nuevas propuestas para más adelante?

De hecho, estaré en noviembre en Santa Cruz para filmar una película de Juan Pablo Richter. Justamente el jueves concretamos mi participación. Es un guion diferente, muy sensible como es su director. A mediados del próximo año, si todo va bien, también trabajaré con un director de cine argentino.

 

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