Escucha esta nota aquí

Javier Méndez V./Agencias

Dos galardones fueron anunciados ayer: el Nobel correspondiente a 2018 y el de este año, 2019. El del año pasado fue pospuesto debido al escándalo de abusos sexuales y filtraciones de nombres de ganadores.

El mundo de la literatura aplaudió la decisión de la Academia Sueca de entregar ayer el Premio Nobel 2019 al escritor austriaco Peter Handke. “Ya era hora”, dijo la Nobel de 2004, Elfriede Jelinek. No ocurrió lo mismo en Serbia y Kosovo, donde las críticas han sido intensas.

Handke (1942) causó polémica internacional en la década de 1990 cuando defendió a Serbia durante las guerras de los Balcanes, así como a su autoritario líder, Milosevic. El escritor participó en las honras fúnebres de Milosevic, fallecido en 2006 en las dependencias de un tribunal internacional en La Haya que le juzgaba por crímenes de guerra. “¿El Nobel de Literatura? Habría que suprimirlo. Es una falsa canonización que no aporta nada a los lectores”, afirmó en una ocasión.

El escritor Homero Carvalho dice: “Leyéndolo descubrí que se podía transgredir los géneros literarios, que era posible pasar de la prosa a la poesía y hacer un texto diferente, algo que no había leído en la mayoría de los latinoamericanos, excepto Jorge Luis Borges”.

El premio de 2018 fue otorgado a la novelista, poeta, ensayista, guionista y sicóloga polaca Olga Tokarczuk (1955). Es una escritora que defiende a los refugiados, el ecologismo, los derechos de las minorías o el feminismo. Trabajó como limpiadora en Londres antes de convertirse en sicóloga y luego en escritora.