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Hace medio siglo, cuando Raquel Welch saltó a la pantalla en “One Million Years B.C.” (1966) como Loana, reina del pueblo Shell, era prácticamente una desconocida. Tuvo muy poco diálogo y menos ropa en esta aventura de fantasía pero, no obstante, causó un impacto tremendo. El cartel de la película, en el que ella aparecía con un bikini de piel de venado, la impulsó al estrellato internacional.

Recorremos rápidamente 51 años y Welch, a sus 76 años, todavía sigue atrayendo las miradas. De hecho, el público pareció asombrarse cuando la vio como Celeste, la glamorosa abuelita de su más reciente película “How to Be a Latin Lover.”

“Creo que me veo un poco mejor ahora que en aquellos tiempos, si me permite decirlo,” asegura Welch, sentada en una silla alta en la suite de un hotel de West Hollywood. Va ataviada con un traje de seda blanca de Dolce & Gabbana y parece estar fuera del tiempo. “Creo que me he sosegado un poco. Estoy más en el planeta y ya no ando volando por el espacio de mi cabeza. Me sigo sintiendo sexy, pero ya no hay nadie que me lo haga notar. Y eso no me molesta.”

Welch se ha casado y divorciado en cuatro ocasiones, la más reciente con el restauranteur Richard Palmer, de quien se separó en 2008.

“Todo el mundo no habla más que de salir de cita,” comenta Welch. “Yo quisiera decirles que la vida es algo más que eso. Sí he tenido mi buena dosis de citas. No estoy diciendo que no tendría ningún otro compañero en la vida, pero no es lo único que importa.”

El matrimonio está en la mente de todos en “How to Be a Latin Lover,” pero ahí el interés está más puesto en el dinero que en el amor. Máximo (Eugenio Derbez) perdió su rica y anciana esposa ante un joven (Michael Cera). Cuando sale a la caza de su reemplazo es cuando conoce a Celeste, rica viuda cuya nieta es la obsesión del sobrino de 10 años de Máximo.

Esta comedia, que está programada para estrenarse el 28 de abril, también cuenta con el talento de Kristen Bell, Salma Hayek, Linda Lavin y Rob Lowe.

“Creo que el libreto es descabellado y loco,” afirma Welch. “Nadie pensaba que yo me animaría a hacerlo, así que lo hice.”

Su última aparición en la pantalla fue en “Forget about It” (2006), en la que interpreta a una sensual residente de un parque de remolques que atrae la atención de tres vecinos (Burt Reynolds, Charles Durning y Robert Loggia). Ahí interpretó a una mujer sensual de 65 años de edad. Ahora está interpretando a una de 76 años. Hay una diferencia: Celeste es multimillonaria y sería difícil que se apareciera por un parque de remolques.

“Celeste tiene todas las cosas materiales que podría querer,” explica Welch. “Lo que no tiene es sentido de su propia identidad y tranquilidad de espíritu. Y tampoco hay amor en su vida. Así pues, es un blanco muy fácil para cualquier gigoló que se le acercara, aunque tampoco es precisamente una pusilánime.”

Tampoco lo es Welch.

“Yo soy fuerte,” asegura, “pero a veces me ablando en las esquinas.”

Ella se interesó en la actuación hace casi 70 años cuando vivía en San Diego con sus padres—él era ingeniero aeronáutico boliviana y ella era de origen irlandés—y sus dos hermanos menores.

“Cuando tenía como siete años, mi padre me llevó a una función doble,” recuerda Welch. “Vimos ‘The Red Shoes’ (1948) y ‘Hamlet’ (1948) con Laurence Olivier. Ahí estaba la gama completa.

“A los siete años de edad no se tiene ninguna complicación,” continúa. “Uno se enamora de algo y quiere hacerlo. Yo nunca me rendí. No sé por qué. Llamémoslo terquedad, supongo. Hay que tener mucha determinación.”

Welch estudió ballet durante diez años y también ganó varios concursos de belleza antes de recibir una beca de teatro en el Colegio Estatal de San Diego. Pero luego dejó los estudios para trabajar en la sección meteorológica en un canal de televisión.

Ella tenía 19 años cuando se casó con su novio de la secundaria, James Welch, con quien tuvo dos hijos en rápida sucesión: Damon, actualmente de 57 años, y Tahnee, de 55. Sin embargo, las ambiciones profesionales de Welch habrían de chocar con su matrimonio.

“Mi esposo dejó muy claro que no quería que yo siguiera la carrera de actuación,” afirma. “Yo tuve que tomar la muy dolorosa decisión de no quedarme con él. Fue una pena, pero tuve que hacerlo. Él me habría echado a perder las cosas.

“Muy en el fondo, una parte mía se preguntaba cómo iba a hacerlo cuando ya tenía dos hijos,” admite. “Pero una nunca sabe hasta que lo intenta.”

A principios de los sesenta, Welch consiguió algunos papeles de invitada en algunos programas de televisión, como “McHale’s Navy” (1962), “The Virginian” (1962) y “Bewitched” (1964). También trabajó en el programa de variedades “The Hollywood Palace” (1964-1965) cosa que, señala, no implicaba ninguna actuación de su parte, pero que de todos modos le sirvió.

“Yo solo era la chica del tablero,” explica. “Salía una vez a la semana con un tablero que decía, por ejemplo, ‘Louis Armstrong la próxima semana.’ Yo solo necesitaba estar ahí los domingos, pero yo les pregunté a los productores Nick Vanoff y Bill Harbach si no había problema en que fuera a los ensayos para ver cómo se hacían las cosas. Supongo que ellos pensaron que yo me estaba tomando en serio las cosas.”

Después llegó “One Million Years B.C.” Welch no tenía ni idea de en qué se estaba metiendo hasta que vio el traje.

Pensé que nadie iba a olvidar ese atuendo. Ahí fue cuando se me vino encima toda esta cosa del símbolo sexual,” continúa. “Eso fue una distracción enorme por mucho tiempo. Yo todavía no estaba lo suficientemente curtida para tener una reputación de nada más que eso.”

La fama de Welch le permitió actuar al lado de Frank Sinatra en “Lady in Cement” (1968). Después interpretaría a una heroína transexual en “Myra Breckinridge” (1970) y a una patinadora de roller-derby en “Kansas City Bomber” (1972). También apareció en “Tortilla Soup” (2001) y “Legally Blonde” (2001), entre otras.

También estuvo en dos musicales de Broadway, en las dos ocasiones encabezando el elenco de reemplazo. Intervino en lugar de Lauren Bacall en “Woman of the Year” (1981) y de Julie Andrews en “Victor/Victoria” (1997).

Uno de los papeles cinematográficos preferidos de Welch es el de Constance de Bonacieux, la heroína de “The Three Musketeers” (1973).

“El director Dick Lester me dijo en el set que no hiciera nada,” recuerda. “Cuando yo le pregunté a qué se refería, él me dijo: ‘Veo que estás actuando. Yo no quiero que hagas nada. Piensa en Buster Keaton.’

“Eran payasadas,” continúa Welch. “Me fui a casa pensando en Buster Keaton, tratando de visualizarlo. Pero después decidí que no podía ser él. ¿Quién más podría ser? Pensé que podría ser Stan Laurel. Así que cuando regresé al estudio, le dije al director que tenía otra idea. ‘¿Le importaría que interpretara a Constance como Stan Laurel?’

“Él respondió: ‘Muy bien. Stan es más dulce e inocente. Siempre lo agarran con la guardia baja y no está pensando en lo que va a pasar. Me gusta la idea.'”

Su imagen de símbolo sexual le consiguió algunos trabajos a Welch, pero en general, ella piensa que fue una desventaja.

“Hay algo de vacío en eso,” señala. “Visto desde afuera se ve muy bien, pero en realidad no nos satisface. No tiene sustancia.”

Welch está particularmente orgullosa del hecho de que nunca apareció desnuda en la pantalla.

“Nunca vi a Bette Davis desnuda,” afirma. “Nunca vi a Marilyn Monroe desnuda. Ninguna de las actrices que me han gustado se desnudó. ¿Por qué habría de desnudarme yo? ¿Porque eran los años sesenta? ¡Nada de eso! Eso es invasión de la privacidad. A mí no me educaron así.

“No fue fácil porque los productores no estaban contentos,” admite Welch. “Pero yo sentía que estaba mal hacerlo. Yo era madre y las madres no hacen ese tipo de cosas. Mis hijos iban a ir a la escuela y sus compañeritos les iban a decir que habían visto desnuda a su mamá.

Welch ha trabajado menos en los últimos años, pero dice que nunca pensó en retirarse.

“A veces hay que esperar muchísimo tiempo para que empiece el tercer acto,” observa. “Pero cuando empieza, es sensacional.”

“Hice un episodio de ‘CSI: Miami’ (2012) en el que yo era la villana,” continúa. “Ahora estamos grabando una serie de televisión allá en Vancouver llamada ‘Date My Dad’ con Barry Watson de ‘7th Heaven’ (1996-2006).”

“Date My Dad” está programada para empezar a transmitirse en en junio.

“Yo interpreto a una abuela ardiente,” revela con una sonrisa. “Su yerno está criando a sus tres hijas después de que murió su esposa, mi hija. Las chicas están entrando en la pubertad y es difícil para el padre lidiar con eso. Yo llego para ayudarlo con las niñas, pues necesitan una mujer ahí, que responda a sus inquietudes y las oriente por el camino.

“Mi personaje no es una abuela clásica, pues le gusta la vida nocturna,” agrega la actriz. “Le gusta salir y le gusta fiestear y todo eso. Así que llega toda emperifollada a cualquier hora de la mañana.”

En la vida real, Welch no tiene nietos, aunque tiene la edad suficiente para tenerlos … y no le molesta admitirlo.

“Siento que este es el mejor momento de mi desarrollo,” declara. “Sigo teniendo mis puntos débiles, pero me siento más capaz que nunca. He visto muchas cosas en mi vida.

“Envejecer no es tan malo,” agrega Welch. “Si persistimos por mucho tiempo, no hay que hacer nada de gran mérito para pasar a la posteridad.

“Pero me gustaría encontrar unas cuantas cosas más de las cuales estar legítimamente orgullosa.”

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