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Atendió el teléfono desde Buenos Aires, desde donde este empresario, de 58 años, revolucionó el mundo de los contenidos infantiles. Con El reino infantil, su canal de YouTube, ha superado en suscriptores a gigantes como Disney, Nickelodeon y Cartoon Network. Cuenta cómo lo hizo.

¿Cuál es la prehistoria de Leader Music (su sello musical) y El reino infantil?

Fundé Leader Music hace 35 años y desarrollé varios artistas: Gilda, Patricia Sosa, Hilda Lizarazu. Fuimos los mentores del movimiento conocido como bailanta en Argentina, y de lo que es la movida tropical.

¿Qué cambió luego?

El 2000 me agarró el fenómeno de la banda ancha. El negocio de la música siempre se vio afectado por la piratería, con los casetes o cedés piratas en la calle, pero la realidad es que se tenía un cierto control. La banda ancha empieza a permitir a la gente que se baje las canciones a sus computadoras; el negocio de la música se vio muy perjudicado. Veíamos el futuro del negocio muy oscuro. Pensamos cómo íbamos a invertir en un artista si no había manera de recuperar dinero con grabaciones o discos.

¿Qué hicieron?

Vimos que las redes sociales, por un lado, nos perjudicaban, pero eran el nuevo medio donde los adolescentes se ponían a escuchar la música. No les interesaba si tenían un cedé o un vinilo. Pensamos que esta revolución digital no tenía vuelta atrás; teníamos que pensar en el negocio de la música como otra cosa y que las redes sociales iban a ser el lugar natural donde las nuevas generaciones estaban yendo a escuchar música. Teníamos que trabajar sobre eso. Entonces, el pensamiento acelerado en ese momento fue entender que después de esos adolescentes, seguramente los niños, sus hermanos menores, los que estaban naciendo ese día, eran los futuros habitantes de estas redes sociales.

¿Qué decidieron?

Podíamos hacer canciones para niños. Teníamos muchos, como Fofó y Miliki, María Elena Walsh. Había como 150 canciones en audio, pero no tenían imagen. Los chicos iban a YouTube y a MySpace a mirar videos; querían ver la imagen. Se nos ocurrió desarrollar esas canciones famosas y que habían pegado tanto en abuelos y padres. ¡Seguramente iban a impactar a nuestros niños! Pero con lo que a los chicos tanto les gusta, que son los dibujitos animados.

 Le dieron rostro a canciones infantiles tradicionales...

Claro. Si pensamos cómo era El mundo del revés, “nada el pájaro y vuela el pez”, cada uno en nuestra época tenía una imagen. Ahora, al entrar a las redes, todos ven la misma imagen de Hola don Pepito, hola don José.

¿Qué pasó luego?

Nos fuimos dando cuenta de que las redes nos estaban llevando a un negocio mucho más grande. Más allá de que a algunos de nuestros artistas también los consumían en Bolivia, Chile, Perú y en otros países vecinos, las redes nos permitían comunicarnos. Nos convertimos de una compañía que producía para 44 millones de argentinos a una que hoy le vende a 250 millones de hispanoparlantes. Empezamos a desarrollar como una ‘marca paraguas’ y así es como existe El reino infantil. Nacimos como canal en 2011. Ahí ponemos nuestras propiedades. Las más fuertes son las canciones de la granja, donde están personajes como Bartolito, Percherón y La Vaca Lola. Estamos en el puesto 13 de los canales más vistos de todos los tiempos en todos los idiomas.

¿Cuál es el secreto para ganarle a superproducciones de Disney o Nickelodeon?

Esos canales venían trabajando con empresas de cable y cines. Eran los grandes poderes. Cuando aparecen las redes, cuando aparece YouTube, como ellos cobraban a las cableras, no podían poner El rey león gratis en las redes, porque Cablevisión, por ejemplo, no pagaría más por sus contenidos. Pero los nativos digitales, que nacieron de 2000 para adelante, miran los videos a través del móvil. Otra de las cosas importantes es la interactividad. Veo los comentarios de los videos que subimos y apuntamos ahí. Disney puede hacer cantar a Phil Collins y yo a una persona normal. Ellos apuntan a los padres (que tienen la billetera), nosotros a los chicos. Aunque también pensamos en los padres.

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