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Esquivando las dificultades que puso en el camino la pandemia, Sarita Mansilla, presidenta de la Cámara Departamental del Libro de Santa Cruz, con el apoyo de Pedro Rivero Jordán, director del Grupo Multimedia EL DEBER, ayudaron a consolidar la creación de la biblioteca de la población velasquina de San Miguelito.

Mansilla cuenta que a mediados del año pasado recibió un mensaje del sacerdote Milos Miko, pidiéndole que lo ayude a conseguir libros para la Biblioteca y Centro de Desarrollo Integral para Niños y Jóvenes de San Miguelito.

La población, situada a 20 kilómetros de San Ignacio de Velasco y con aproximadamente 500 habitantes, ya tenía el proyecto de la biblioteca que planeaba ayudar también a personas de otras comunidades.

De inmediato, la presidenta de la Cámara del Libro contactó a Rivero Jordán, con quien han colaborado en otros proyectos, le comentó sobre éste y se pusieron manos a la obra para poblar de libros la biblioteca de San Miguelito.

Con la ayuda de la Cámara Junior Internacional se catalogaron 2.500 obras literarias que fueron llevadas a su destino en diciembre de 2020, trasportadas por la concesionaria RafCar.

“El camino ya está hecho, hay que continuarlo y conseguir más libros. Todos los pueblos y con mayor razón los municipios deberían tener una biblioteca. Razones sobran para incentivar la lectura. Quienes leen son más creativos, resuelven los problemas con buena actitud, son sociables, tienen pensamiento crítico y un rico vocabulario“, expresó Mansilla.

Milos Miko es un sacerdote y misionero eslovaco que desde hace 34 años radica en Bolivia. Lleva cinco años como párroco de la iglesia San Francisco Javier, en San Miguelito.

Sembrando letras

La familia Rivero-Jordán también hizo posible la implementación de la biblioteca Pedro Rivero Mercado, en San José de Chiquitos, que cumple un rol importante en la educación de dicha provincia.

Igualmente ayudó a la consolidación de la biblioteca Libertad del PC4 del Centro de Rehabilitación Santa Cruz Palmasola. Son unos 5.000 libros los que se encuentran allí, que fueron catalogados y ahora están al servicio de los más de 6.000 reclusos que buscan conocimientos en este sitio de lectura.



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