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Los caminos de la vida lo llevaban a la música. Aun con la astilla artística de su padre y una educación dedicada a explorar su talento, Sebastian Blumberg no se consideraba virtuoso.

Fue a los 10 años que aceptó su destino, tomó una guitarra y en un abrir y cerrar de ojos apareció frente al público. Otro pestañazo y un rasguido y se vio en Hamburgo (Alemania), entre las cinco personas de todo el mundo en ser aprobadas en la Hochschule für Musik un Theater (Universidad de Música y Teatro), una de las más grandes del país europeo, para cursar la maestría en Música con la especialidad en Guitarra.

Y es que ese instrumento lo acompaña desde hace 18 años y fue con él que se presentó como solista en Santa Cruz, Sucre y Buenos Aires; con Ignis Dúo, en los teatros más importantes del país; y junto al Cuarteto de Fuego cubrió casi toda Bolivia, desde ciudades hasta pueblos.

Van 15 días de esta aventura, en la que se embarcó llevando su instrumento, todos sus ahorros y el apoyo de amigos, pero, sobre todo, muchos proyectos. Ignis Dúo por Europa, uno de ellos. Una carrera de Gestión Cultural, otro.

Sus inicios

Sebastian Hurtado, nombre real, nació en Santa Cruz y realizó la colegiatura en el Instituto Superior de Bellas Artes. Por exigencia de aquella etapa, en quinto de primaria y con 10 años, tenía que aprender a tocar un instrumento musical y la guitarra de su padre era el único en casa. Obedeció.

Pero fueron las clases con el guitarrista Piraí Vaca las que en vez de encender una chispa, prendieron una llamarada en su espíritu. “Ver el trabajo exhaustivo que un artista debe realizar para interpretar una obra fue lo que más me gustó de seguir el camino de la música como modo de vida”, expresa.

A los 14 se subió por primera vez a un escenario. Estaba nervioso, cada minuto le parecía una eternidad; sin embargo, concluir y escuchar los aplausos del público fue “sublime”. Acababa de nacer Sebastian Blumberg.

Así, luego se inclinó a seguir la licenciatura en Artes Musicales en la Universidad Nacional de las Artes en Buenos Aires, instalándose en la capital argentina. Luego quiso volver a su tierra y demostrar lo que había aprendido.

Fue solista, luego integrante del Cuarteto de Fuego y, finalmente, junto a Zoran Vranjican fundaron Ignis Dúo con el propósito de “incursionar en el ‘fingerstyle’ o realizar conceptos de conciertos de guitarra clásica que atrapen a una nueva generación de público”. Un disco quedó pendiente.

El idioma, los recursos y la soledad son algunas dificultades que debe sortear, pero que no considera sacrificios, sino “parte de la decisión que tomó al seguir el camino de profesionalizarse en la música”. Ya no es solo cuestión de mejorar su interpretación, también debe aprender a venderse y a tener ciertas nociones de marketing.