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A mediados de marzo estaba empezando en España la cuarentena por el coronavirus, todos se acomodaban para entrar a una situación desconocida y atemorizante, cuando la periodista y escritora Rosa Montero decidió dedicarse por completo a la literatura.

Era tal la angustia de esos días que pensó hacer algo productivo para animarse y dejar de pensar en lo que se venía.

Además, estaba angustiada, pues un día antes había fallecido su madre, Amalia Gayo, a sus 99 años. Era su compañera de toda la vida y ya no estaba con ella.

Fue así que se le ocurrió organizar un encuentro en vivo con sus seguidores y colegas por Facebook, los miércoles y sábados. Muy pronto esas citas se convirtieron en talleres de escritura creativa. Fueron seguidas en directo por cientos de personas y por miles en diferido. Provenían de diversos países, por lo que esos encuentros virtuales se convirtieron en verdaderos “huracanes de letras”.

Quedó sorprendida por el entusiasmo de las mujeres que respondieron a su llamado, tanto que se sintió gratamente arrastrada, más bien “levantada en volandas”, cuenta la periodista.

Rosa sugirió a sus seguidoras que escriban un cuento con dos personajes totalmente opuestos, “una mujer que se pintaba con carmín para acostarse y una especie de bicho raro, alérgica a las personas y al chocolate” y que se los envíen. “Resultó como lanzar una piedra a una colmena de abejas”. Dijo que fueron muchísimas y diversas las respuestas.

Después de dos intensos meses de escritura y lectura decidió ponerle punto final a esta experiencia. Les pidió que les envíen sus trabajos finales con las correcciones sugeridas, pero que no dejen de escribir para “dejar salir el duende creativo que todas las mujeres tienen en su interior”, manifestó Montero.

Los he leído todos: son buenísimos, algunos en verdad extraordinarios”, destacó la autora, que detalló que las participantes tienen entre 12 y 76 años.

Alguien propuso que se podía publicar un libro con aquellos hermosos cuentos. Y así fue, luego de una minuciosa selección se escogieron 168 textos, provenientes de 23 países.

Y se dispuso publicar dos tomos, con el mismo título, En cuentos con Rosa, aunque cada uno tiene su propio nombre, uno es Carmín y el otro Chocolate.