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¿Hay algún espíritu en esta habitación?”, pregunta nervioso el padre Daniel, mientras sostiene el puntero de un tablero de ouija. De pronto queda en trance y sus manos deletrean la palabra “Demonio”. En otra escena, el aprendiz de exorcista trata de obtener el nombre del espíritu que vive en el cuerpo de Charlie, un niño que está encarcelado por asesinar a su familia. Su misión es desterrar a esa fuerza maligna de este mundo y salvar al pequeño. No será fácil.

El protagonista de estas secuencias es el actor mexicano Vadhir Derbez (30), que el jueves 20 de mayo llegará a los cines bolivianos protagonizando su primera película de terror y también su debut en el mercado estadounidense: Exorcismo en el séptimo día (The seventh day, en inglés).

Desde Georgia (EEEUU), donde está ‘chambeando’ conversó con EL DEBER sobre este trabajo que es el resultado de “picar piedra” durante muchos años.

El reto para Derbez se complica porque esta vez no comparte líneas con ningún rostro familiar (para él), sino que lo hace, en inglés, junto a la estrella australiana Guy Pearce (Memento, Iron man 3 y El discurso del rey, entre muchos títulos más) y la estadounidense Stephen Lang (Enemigos públicos, Avatar y No respires, igual unos cuantos de una extensa lista).

Lo confiesa, los nervios quisieron jugarle una mala pasada, pero los venció y no quedaron rastros de ellos. El traje de sacerdote y el idioma le van muy bien.

¿Hacer reír o asustar?

“En una comedia, hacer reír puede cargarse a una sola persona; mientras que en una película de terror, el trabajo depende 100% del director, las tomas, las cámaras, la edición y el sonido, son muchos elementos. Asustar a la gente tiene todo un arte”, expresa sobre el salto de How to be a latin lover a Exorcismo en el séptimo día.

“Llevo actuando en español y para Latinoamérica desde los seis años y esto me viene a cambiar el juego, lo hace más interesante”, agrega el hijo de Eugenio Derbez.

Sus compañeros de reparto, Pearce y Lang, pueden intimidar a cualquier novato en la vida real y en la ficción; en esta última porque uno es un experimentado exorcista al que le encargan la tarea de ‘campear’ al padre Daniel (pequeño Dany, como lo llama para imponer superioridad) y el otro, el arzobispo que aprueba o suspende un exorcismo.

“La primera lectura que tuve con Guy Pierce me fue de la fregada. Se me salió el acento durísimo, me trabé y estaba actuando mal. Pensé que diría ‘¿qué pedo con el wey que me trajeron?’ Pero no, ya me relajé y se me quitó todo”, asegura sobre la experiencia.

El hecho de que el proyecto más importante de su carrera, hasta el momento, se estrene en tiempos de pandemia lo desanima un poco, pero confía en que el público irá a ver la película, que lleva buenas cifras de recaudación en Estados Unidos.

“Espero que la gente la vea, la disfrute, que pueda ir al cine tomando las precauciones debidas. Y también que la película sea un escape de todo el estrés que existe afuera”, invita la joven promesa del cine latinoamericano.



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