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Creció admirando los “amaneceres únicos y atardeceres fascinantes” de su natal Vallegrande y descubriendo en sus vecinos a gente trabajadora y artistas natos, como los copleros, “ejemplo de creatividad, talento y picardía”.

Todo ello inspiró al comunicador Edson Hurtado (40) a grabar un documental que “pudiera servir para atraer el turismo y rendir homenaje a quienes trabajaron por el desarrollo de la provincia”. Lo llamó Vallegrandino y resume los sentimientos que encierra el concepto más amplio del gentilicio.

Era un sueño lejano, como la cima de las montañas que abrazaban los primeros pininos de Hurtado en la conducción de programas de televisión amateur, y le demandó seis años y todos sus ahorros materializarlo.

Vallegrandino estaba listo para llegar al cine el 26 de enero, aniversario cívico de Vallegrande, pero por las restricciones de la pandemia, el director suspendió el lanzamiento hasta que las “condiciones sean favorables”.

Para su satisfacción, varios cines del país se interesaron por proyectarlo. Invertirá sus planes: el streaming vendrá en las próximas semanas y, si consigue financiamiento, habrá un DVD. Luego se verá en la pantalla grande.

Una tierra rica

Lo que estaba pauteado en 50 minutos se extendió a dos horas porque, a medida que avanzó la producción, “salieron a la luz muchos más elementos, personajes y hechos que no podía omitir”.

El realizador confiesa que fue difícil editar cerca de 60 testimonios y una inmensa cantidad de material de archivo, fotografías antiguas y vistas panorámicas de Vallegrande, grabadas con dron.

Subraya que usó “lenguaje cinematográfico, técnicas de cine y una investigación que terminó en un producto de alta calidad”.

La historia arranca como un homenaje a su abuelo, José Hurtado Ulloa, que fue presidente del Comité Cívico por varias gestiones, dirigente del magisterio rural, transportista, profesor y un agricultor que trabajó hasta los últimos días antes de dejar sus tierras, a los 90 años, en 2019.

Quería resaltar su legado, pero en el camino, el orgulloso nieto entendió que podía contar la historia de Vallegrande a través de la historia de su abuelo.

Así incluyó a cocineras, intelectuales, agricultores, comerciantes y otros personajes.

“Hubo personas que impulsaron las luchas cívicas por el agua potable, por ejemplo, logrando que todo el pueblo se movilice para construir un camino hacia las tomas de agua. Fue una epopeya singular, una muestra del carácter del vallegrandino de antaño, solidario y desprendido”, expresa.

El documental está hecho para su gente, pero si hay la oportunidad desea que el mundo conozca su historia y su valor.

Equipo técnico

Fidel Echavarría, en la producción ejecutiva; David Caballero y Milton Viruez, fotografía, cámara, montaje y posproducción; Gabriel Lema, música; Nicolás Moyano, postproducción de sonido y Marcelo Navia, masterización.

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