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Se la puede encontrar todos los días en su negocio, una tienda donde se alquila y confeccionan ternos, en la calle Ballivián. Ahí está desde hace casi 50 años, trabajando y enfrentando a la vida con optimismo.

Celestina Pedraza Hurtado tiene 80 años y tres hijos: Jenny Pedraza, Silvana España y Julio César Suárez, que le han dado ocho nietos, quienes son la razón de su existir, dice esta mujer a la que la mayoría de su barrio la conoce como doña ‘Celita’.

Cuando llegó el coronavirus a Santa Cruz de la Sierra hace seis meses y se declaró la cuarentena, estaba en su puesto de trabajo, en su casa. Dice que nunca en su vida se imaginó vivir algo así.

Al principio no creía lo que se decía, pensaba que era exageración de la gente. Dudaba que un virus, un bichito iba a paralizar una ciudad, un país y menos el mundo.

Pero cuando vio a miles de contagiados, hospitalizados y muertos, en Bolivia y el mundo, le dio más importancia.

Dice que siempre ha sido una persona precavida. Que sus 80 años le han ensañado mucho en la vida. Por ello fue que dejó de salir a la calle y a tener contacto directo con gente extraña.

Cuenta que toda su vida ha sido una persona fuerte físicamente. Se ha alimentado adecuadamente, hasta ahora, lo que le permite gozar de buena salud.

Tiene presión alta, pero la controla. Ahora está mal de la rodilla derecha, en la que tiene una prótesis, por lo que le cuesta caminar y lo hace con un bastón.

En los próximos días volverá al médico pues tienen que cambiar le su prótesis, para seguir caminando y viviendo feliz como lo ha hecho hasta ahora.

Cuarentena

Cuando sus hijos vieron que los contagios del coronavirus aumentaban mucho en la ciudad, decidieron sacarla de la calle Ballivián y llevarla sus casas.

Se fue con Jenny, la segunda de sus hijas, al condominio Millenium. Allá tenía su dormitorio, todas las comodidades para pasar varios días, y sobre todo el cariño de la familia.

Ahí estuvo cuatro meses. No salía a la calle. Era de su cuarto al baño, de ahí a la cocina, al patio, al comedor, a mirar televisión y a charlar con sus familiares.

Siguió las normas de bioseguridad. Se lavaba las manos con agua y jabón luego de tomar algo que llegaba de la calle. Usaba alcohol en gel y barbijo.

El médico le dijo que era una mujer fuerte. Por su alimentación tenía un buen sistema inmune, que repele a los contagios. A pesar de ello nunca se descuida y recurre a la bioseguridad.

Dice que no le tiene miedo al virus, pero tampoco lo busca. Es optimista de que pronto se irá la pandemia y que volveremos a la normalidad.

Frente al Covid-19

Dos de los hijos de doña Celita se contagiaron de coronavirus, Silvana España y Julio César Suárez. Incluso el último estuvo muy delicado en el hospital.

Los visitó en algunas oportunidades, con mucho cuidado, vio de cerca los efectos del virus, lo enfrentó y salió airosa. No ve la hora en que todo vuelva a la normalidad y poder atender su negocio de alquiler de ternos.