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En la calle Nanponanlu hay una pequeña casa de dos pisos, de estilo tradicional, que ha perdurado en el tiempo y es testigo de los rápidos cambios que experimentó Shanghái hasta ser hoy una de las más importantes ciudades del mundo. Esta casa es frecuentada por millones de personas cada año, pues en ella se exhibe una gran cantidad de antigüedades que cuentan la historia del Partido Comunista de China (PCCh) y cómo, junto a todo el pueblo chino, lograron la transformación social y económica más grande de la historia humana.

Fue justamente en esa casa hace ya un siglo, un 1 de julio de 1921, en la que se celebró el Primer Congreso Nacional, con participación de apenas 11 delegados que representaban a algo más de 50 militantes a nivel nacional. No parece mucho, pero 100 años después, el PCCh es la organización política más grande del mundo, contando entre sus filas a 91 millones de integrantes.

El primer congreso no llamó mucho la atención en aquella época, signada por la confrontación entre varios caudillos; pero, sin embargo, resultó ser la chispa que incendió toda una pradera, cambiando así la historia de China y el mundo entero. Como todo inicio, no fue fácil, las arduas luchas se prolongaron por 28 años antes de que fuera posible fundar la República Popular China, el sistema socialista y una nación soberana, independiente y librada de injustos convenios impuestos por las potencias occidentales a punta de cañón y fusil. Fue un logro épico el construir el socialismo en un país hondamente empobrecido y debilitado, como lo era la China de aquel entonces, cuyo ingreso per cápita apenas alcanzaba a uno 27 dólares anuales y la expectativa de vida de la población no superaba los 35 años. No obstante, gracias a la sabiduría en la conducción del PCCh, China, hoy por hoy, se ha convertido en la segunda potencia mundial, con un PIB per cápita de 10,000 dólares y una expectativa de vida de 77 años.

Pero ¿qué es el socialismo? Incluso a los comunistas chinos les ha costado varias décadas comprender verdaderamente su esencia, después de haber atravesado por experiencias tanto positivas como negativas.

En opinión del Cro. Deng Xiaoping, diseñador de la reforma y apertura de China: “la esencia del socialismo consiste en liberar y desarrollar las fuerzas productivas, eliminar la explotación y la polarización y, en última instancia, lograr la prosperidad común.” No fue fácil llegar a esta conclusión, por lo que, a partir de finales de la década de 1970, el Partido y el gobierno de China emprendieron un proceso de reforma y apertura, tomando como su tarea central la construcción económica, en lugar de la lucha de clases.

Para los comunistas chinos, el socialismo no es sinónimo de la pobreza, por el contrario, sostienen que más bien debe favorecer el desenvolvimiento de las fuerzas productivas, librándolas de trabas y restricciones. El socialismo busca la prosperidad común, pero no implica jamás que todos se enriquezcan en forma sincrónica, se debe permitir a parte de la población y regiones se enriquezcan antes que otras, mediante el trabajo honesto. Un enriquecimiento sincrónico resulta injusto para aquellas personas que generan más.

Para los comunistas chinos, el mercado no es sinónimo del capitalismo, como la planificación tampoco es sinónimo del socialismo, pues ambos son instrumentos que deben ser empleados para el desarrollo económico. Abstenerse del mercado es una idea tonta y absurda, ya que es el mecanismo más eficiente para asignar los recursos. Pero el mercado tampoco es una panacea, por lo que es imperativo hacer valer el papel del gobierno para garantizar la equidad y la justicia social. Esta es la razón por la que en China se aplica el sistema económico de mercado junto con el socialismo.

Tanto la Constitución de la República como los estatutos del PCCh estipulan que las propiedades, sean públicas o privadas, son inviolables. A la vez, establecen que es imperativo poner en el centro al pueblo, el cual constituye la piedra angular del PCCh y del Estado socialista. A juicio del Presidente Xi Jinping, el poder reside en el pueblo, el pueblo es el poder. Es indispensable mantener siempre vigente el objetivo y la misión del PCCh: luchar y trabajar por el bienestar del pueblo y la revitalización de la nación.

El pueblo chino ha sido testigo de la constante mejora de sus condiciones de vida y de la salvaguarda de sus derechos políticos, económicos y cívicos, formando parte en la toma de decisiones y la fiscalización de las instituciones públicas. Gracias a la estrategia de alivio de pobreza, en las últimas cuatro décadas, 800 millones de ciudadanos chinos se liberaron de la pobreza extrema, hasta eliminarla por completo a finales del año pasado. Se ha establecido también el sistema del seguro de pensiones más grande del mundo, con una cobertura que alcanza al 90% de la población.

Para los comunistas chinos, el marxismo no es un dogma, sino una guía de acciones que debe desarrollarse en la práctica y adaptarse a la realidad nacional de cada país, así como a las características de cada época. El socialismo chino debe heredar sus propias tradiciones culturales, asimilando a la vez los logros de otras civilizaciones. No existe en el mundo ningún modelo de desarrollo que sea válido para todos los países; cualquier copia mecánica, está condenada al fracaso. China no tiene interés ni intención alguna de exportar su modelo o sistema, así como de jamás aceptar alguna imposición ajena.

Para los comunistas chinos, los seres humanos pertenecemos a una comunidad de futuro compartido, por lo que es imprescindible

apostar por la paz en vez de la guerra, cooperar en vez de confrontar, compartir el desarrollo en vez buscar el provecho unilateral. Sólo así será posible que tengamos un mundo mejor.

Las transformaciones y progresos titánicos de China en el último siglo hubieran sido imposibles sin la visión estratégica y la sabia conducción de los líderes del PCCh, así como la dedicación, la unidad y la perseverancia de sus integrantes y la población en su conjunto. El amplio y continuo apoyo del pueblo se gana sólo con la ejemplaridad, la honestidad y el espíritu de sacrificio de los miembros de la organización política.

Los invitamos, en las páginas siguientes, a conocer más a fondo la extraordinaria historia de superación y lucha, que ha llevado al pueblo chino a superarse, hasta logar ser una potencia global.

El PCCh se creó para buscar la independencia nacional.

Después de la Guerra del Opio, provocada por los británicos en 1840, China se convirtió, poco a poco, de una potencia mundial a una sociedad semifeudal y semicolonial, siendo víctima de un sinfín de invasiones, saqueos y humillaciones de diversas potencias occidentales.

Para librar al país de estos sufrimientos sin precedentes, las personalidades patriotas de China hicieron múltiples intentos con la monarquía constitucional, el reformismo, la sublevación campesina, entre otros. Incluso, la revolución burguesa, liderada por el Dr. Sun Yat-sen, logró derrocar en 1911 a la Dinastía feudal Qing, pero no alcanzó la independencia nacional.

No obstante, el triunfo de la Revolución de Octubre de Rusia, en 1917, abrió un nuevo horizonte a China. Justamente en este contexto, se fundó el PCCh en Shanghai en, 1921.

Durante los primeros años tras su fundación, el PCCh permitió a sus integrantes afiliarse al Partido Nacionalista creado por el Dr. Sun Yat-sen, sin embargo, la alianza se rompió después del fallecimiento del mismo y cuando Chiang Kai-shek y el ala derecha predominaron dentro del Partido Nacionalista y mandaron a asesinar a miles de comunistas.

Mao Tse Tung: Buscar la verdad en los hechos

Hacer una revolución fue algo totalmente nuevo para los comunistas chinos, comenzaron con motines urbanos, tal como habían realizado los comunistas rusos, pero resultó inviable e insostenible, ya que la clase obrera china era sumamente débil.  Se vieron obligados a retirarse al campo rural, en donde la reforma agraria y las habilidades tácticas guerrilleras que propuso Mao Tse Tung permitieron al PCCh ganar un firme y amplio apoyo de los campesinos y derrotar los primeros cuatro cercos de las tropas de Chiang Kai-shek.

Desgraciadamente, la sabiduría de Mao Tse Tung fue menos apreciada por la Internacional Comunista y por la entonces dirigencia del PCCh; por ende, el Ejército Rojo Chino no tardó mucho en sufrir una gran derrota ante el quinto cerco de las tropas de Chiang Kai-shek, y no tuvo más remedio que emprender la Gran Marcha. Partió de los municipios RuiJing y Gucheng de la Provincia Jiangxi, en octubre de 1934, y llegó, dos años después, al municipio Yan’an de la Provincia Shanxi, rompiendo así múltiples bloqueos militares de Chiang Kai-shek en el camino.

En el curso de la Gran Marcha, se instauró el liderazgo político y militar de Mao Tse Tung, quien desde Yan’an dirigió con éxito la resistencia contra la invasión japonesa, logró el triunfo en la guerra civil provocada por el Partido Nacionalista y proclamó la República Popular China en 1949, después de trece años de lucha y resistencia.

Aparte de los triunfos militares, se trata más bien de un proceso de comprender correctamente el marxismo y adaptarlo de manera creativa a las condiciones de China. En opinión de Mao Tse Tung, la metodología fundamental del PCCh, en sus primeros 28 años, consistió en formar un frente único, efectuar la lucha armada y construir un partido fuerte.

Deng Xiaoping: La práctica es el único criterio para juzgar la verdad

Deng Xiaoping era compañero de lucha de Mao Tse Tung, tomó las riendas del Estado a finales de los años 1970. A su juicio, ¨La Revolución Cultural¨ dirigida por Mao, era errónea, pero no se puede negar por ello las hazañas históricas de Mao y mucho menos su pensamiento, cuya quintaesencia consiste en buscar la verdad en los hechos.

En opinión de Deng Xiaoping, la práctica era el único criterio para juzgar la verdad, la esencia del socialismo consiste en liberar y desarrollar las fuerzas productivas, eliminar la explotación y la polarización para alcanzar la prosperidad común. Se dio un giro histórico respecto a la estrategia de desarrollo del país, tomando la construcción económica como tarea central del Partido y Estado en lugar de la lucha de clases, por lo que comenzaron un proceso de reforma y apertura desde finales de los 1970.

La reforma y apertura permitió a la economía china un promedio anual de crecimiento del 9%, cambió radicalmente la vida política y social del país, y la convirtió en la segunda potencia mundial en 2010.

Xi Jinping: Poner al pueblo en el centro

Desde que Xi Jinping tomó las riendas del Partido y Estado, a finales de 2012, formuló una serie de conceptos y estrategias nuevas ante los riesgos y desafíos grandes, tanto en el plano doméstico como en el plano internacional.

A su juicio, la contradicción principal de la sociedad china ha pa sado a ser la contradicción entre las crecientes necesidades del pueblo de una vida mejor y el desarrollo desequilibrado e insuficiente; por lo que requiere un desarrollo innovador, coordinado, aperturista, verde y compartido. En su opinión, la economía china ha de entrar en un período de desarrollo de alta calidad en vez de mantener el desarrollo de alta velocidad; la innovación ha de ser la principal fuerza locomotora del crecimiento económico.

Conscientes de la problemática ambiental, el desarrollo verde es también una fuente de prosperidad y bienestar colectivo. Ante todo, es imperativo mantener al pueblo en el centro, compartiendo los logros del desarrollo; por eso se llevó a cabo una estrategia de alivio puntual de la pobreza, logrando sacar de la pobreza absoluta a cerca de cien millones de personas en los últimos ocho años.

En aplicación del imperio de la ley y cero tolerancia con la corrupción, se ha asestado duros golpes, tanto a los “tigres” como a las “moscas”, lo que ha permitido al PCCh ganar amplio apoyo del pueblo. Según un informe de la Universidad de Harvard, la satisfacción del pueblo chino hacia su gobierno alcanza al 93,1%.

Revisando los cien años transcurridos bajo la dirección del PCCh, se puede afirmar tácitamente que el pueblo chino se puso de pie con la independencia nacional, prosperó con la reforma y apertura, y se está robusteciendo con la profundización integral de la reforma que ha promovido el Presidente Xi Jinping.



El Sistema Económico Básico

El sistema económico básico de China se sustenta en tres aspectos: mantener la propiedad pública en una posición dominante a la vez de permitir el desarrollo de diversas formas de propiedad; mantener el sistema de distribución donde el reparto, según la labor, juegue el papel dominante y coexista una variedad de diferentes modos de distribución; aplicar el sistema de economía socialista de mercado.

Este sistema económico no solo encarna la superioridad del sistema socialista, sino que también se adapta al nivel de desarrollo de las fuerzas productivas sociales en la etapa primaria del socialismo de China. En las últimas 4 décadas, el PIB de China ha crecido a una tasa media anual de más de 9%, superior a la tasa de crecimiento de la economía mundial de menos del 3% durante el mismo período.

La economía de propiedad pública es la columna vertebral. Hasta el año 2020, China contó con 92 empresas estatales en la FORTUNE Global 500. La economía estatal lidera la innovación tecnológica y científica de China, ha conseguido importantes resultados de innovación en varias áreas: la vacuna de Sinopharm, el rover de Marte Zhurong, la estación espacial Tianhe, la computadora cuántica llamada Jiuzhang, el sistema de navegación por satélite BeiDou, etc

La economía privada paga más de 50% de impuestos, genera más de 60% del PIB, contribuye con más del 70% de la innovación tecnológica, genera más de 80% de los empleos urbanos y representa más del 90% de las empresas.

El mercado juega un papel decisivo en la asignación de recursos; mientras el gobierno está a cargo de mantener la estabilidad macroeconómica, optimizar servicios públicos, garantizar la competencia leal, mantener el orden del mercado, fomentar un desarrollo sustentable y promover la prosperidad común.

El Sistema Político

El PCCh siempre mantiene en alto la bandera de la democracia participativa, ha creado un sistema político en el que el pueblo es el que decide. El marco básico de este sistema está constituido por el sistema de asambleas populares, el sistema de cooperación multipartidista y consulta política bajo la dirección del PCCh, el sistema de autonomía étnica regional y el sistema de autogobierno de las masas populares a nivel de base. Son estas la expresión concentrada de la política democrática socialista.

La Constitución de China estipula que todo el poder del país pertenece a su pueblo. Los órganos a través de los cuales el pueblo ejerce el poder del Estado son la Asamblea Popular Nacional (APN) y las asambleas populares de los diversos niveles territoriales. Todas las asambleas de diferentes niveles son elegidas en forma democrática, responden ante el pueblo y se someten a su supervisión. La APN es el órgano supremo del poder del Estado y también ejerce el poder legislativo.

El Sistema de Cooperación Multipartidista y Consulta Política ha sido creado y desarrollado de forma conjunta por el PCCh y representntes de otros ocho partidos políticos. A través de las Conferencias Consultivas Políticas del Pueblo Chino (CCPPCh), de diversos niveles, los representantes de los ocho partidos, minorías étnicas, religiones y sectores sociales deliberan y supervisan los asuntos estatales. Antes de tomar decisiones importantes, el PCCh y los gobiernos de las diversas instancias realizan consultas con las CCPPCh.

China es un país unificado de 56 etnias, de las cuales 55 etnias son minoritarias. La igualdad, la unidad, la ayuda mutua y la prosperidad conjunta son los principios básicos que sirven de guía al gobierno chino a la hora de tratar las relaciones étnicas. Basándose en dichos principios, China aplica un sistema de autonomías regionales de las minorías étnicas. En la actualidad, además de cinco regiones autónomas, existen 30 prefecturas autónomas y 120 distritos autónomos, así como más de 1.300 cantones de minorías étnicas. Los organismos autonómicos de estas zonas administran, independientemente, la educación, ciencia, cultura, salud pública y cultura física de sus respectivas zonas.

En las comunidades urbanas y las aldeas de todo el país, practican la autoadministración, autoservicio, autoeducación y autosupervisión. Este sistema constituye la vía más eficaz y más amplia por la cual el pueblo puede hacer valer su condición de dueño del país.

El primer Plan Quinquenal fue publicado en 1953 y hasta la fecha se ha elaborado e implementado 13 planes quinquenales, con excepción de un periodo de ajuste económico entre 1963 y 1965. Desde entonces han sido la hoja de ruta para fijar los objetivos de crecimiento numérico y directrices para las reformas y la estrategia de desarrollo social y económico de China.

La elaboración de los Planes Quinquenales es un proceso largo y minucioso, que comienza con la revisión a medio término del plan quinquenal anterior.  Esta revisión, permite dar una orientación sobre los temas que el siguiente Plan debe abordar en áreas que incluyen la economía, educación, ecología, industria, salud y otros; los mismos analizados por expertos, investigadores y otros especialistas.  En los últimos años, también se alentó a la ciudadanía a dar sus sugerencias a través de la red social china WeChat.

Una vez realizada la extensa investigación en cada una de las áreas y recopilados los comentarios de la ciudadanía, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma entregará un informe de ideas generales relacionadas con el plan al Comité Central del Partido Comunista de China (PCCh) quien, por su parte, organizará un equipo que tomará en cuenta las ideas y elaborará un informe de recomendaciones que se discutirán en su Sesión Plenaria; posteriormente someterán a la deliberación de la Asamblea Popular Nacional, órgano legislativo del país.

El primer plan quinquenal se elaboró para el período (1953 – 1957) y desde entonces, el desarrollo económico y transformación industrial han ocupado los primeros puestos de prioridad. Los planes quinquenales no sólo fijan metas económicas, también abarcan otras áreas como el desarrollo social, salud y el medio ambiente.

Las áreas estratégicas más importantes pueden resumirse en las siguientes: industria, agricultura, salud, gobernanza, ciencia y tecnología, medio ambiente, comercio y defensa; cada una con sus propios objetivos que van evolucionando y adaptándose a las circunstancias de cada periodo.

Los primeros planes quinquenales hicieron énfasis en el desarrollo agrícola e industrial. El segundo plan quinquenal (1958-1963) continuó el desarrollo industrial centrado en la industria pesada.

Las principales tareas del tercer plan quinquenal (1966-1970) fueron el desarrollo de la agricultura y el fortalecimiento de las industrias básicas. El cuarto plan (19711975), estableció objetivos para la producción agrícola e industrial y las inversiones en infraestructura. El quinto plan quinquenal (19761980) fijó como objetivo el establecimiento de un sistema industrial independiente y relativamente completo.

A partir de 1980, China comienza a experimentar un cambio y desarrollo sin precedentes, por ello, el séptimo plan quinquenal (1986-1990) cimentó el nuevo sistema económico socialista con características chinas.  El octavo plan quinquenal (1991-1995) le dio prioridad a la reestructuración industrial y continuó promoviendo el desarrollo de la tecnología, la educación y el comercio exterior.

Los planes, noveno (1996-2000) y décimo (2001-2005), se centraron en el establecimiento de un mercado socialista, la actualización de la estructura industrial, la creación de un sistema de seguridad social completo y un sistema empresarial moderno.

Los últimos planes, entre 2006 y 2020, se enfocaron en mejorar la utilización de recursos, aumentar los aportes en educación, ciencia y tecnología, usar la innovación para impulsar el desarrollo y establecer objetivos para la protección medioambiental que va incluso más allá, fijando un objetivo para el 2060; lograr la neutralidad en las emisiones de carbono.

En las últimas cuatro décadas, China ha mantenido un promedio anual de crecimiento económico de 9%, las condiciones de vida de las personas han mejorado notablemente y en 2020 se logró el objetivo de erradicar por completo la pobreza extrema, sacando de ella a cerca de 800 millones de personas en cuatro décadas, un logro colosal en la historia humana que coincide con los 100 años del nacimiento del Partido Comunista Chino.

El 14 de marzo de 2021 se publicó el XIV Plan Quinquenal (2021-2025) para el Desarrollo Económico y Social Nacional y los Objetivos a Largo Plazo para 2035. Esto marca el inicio de un nuevo recorrido de China para la construcción de un país socialista moderno. Algunos de los principales objetivos trazados para el presente período son mantener una tasa de desempleo urbano dentro del 5,5%, incrementar en más del 7% el gasto anual en investigación y desarrollo, reducir el consumo de energía y las emisiones de dióxido de carbono por unidad de PIB y aumentar la esperanza de vida media en un año.

China es el segundo mayor contribuyente de fondos para el presupuesto de la ONU y el mayor contribuyente de personal para operaciones internacionales de mantenimiento de la paz.

Desde la fundación de la República Popular a la fecha, China jamás ha tomado la iniciativa de provocar una guerra o un conflicto, ni ha ocupado una sola pulgada de territorio extranjero. A pesar de tener una de las fronteras más extensas y con más países vecinos del mundo, ha logrado demarcar sus límites mediante negociaciones pacíficas en concordancia con su principio constitucional de desarrollo pacífico y la visión de un futuro compartido para la humanidad.

Como miembro permanente del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (ONU), China aboga por salvaguardar el sistema internacional centrado en la ONU, se adhiere al multilateralismo y lo practica con acciones concretas y fehacientes.

Es así que, como uno de los primeros países en poner su firma en la Carta de las Naciones Unidas, China se ha unido a casi todas las organizaciones intergubernamentales y a más de 500 tratados internacionales, sin alejarse jamás de sus obligaciones o tener pagos atrasados a la ONU o a cualquier otra organización multilateral, y mucho menos, ha aprovechado su condición para presionar a otros países a que escojan uno u otro bando. De hecho, China es el segundo mayor contribuyente de fondos para el presupuesto de la ONU y el mayor contribuyente del personal para operaciones internacionales de mantenimiento de la paz, incluyendo el envío de misiones a más de 30 operaciones junto a las Naciones Unidas.

Actualmente, China mantiene relaciones diplomáticas con 180 países, es el mayor socio comercial de 130 y ocupa el segundo lugar en el volumen de importación e inversión internacional. Además, se destaca como el principal proveedor global de productos de toda índole. Desde que se lanzó la Iniciativa la Franja y la Ruta (BRI por sus siglas inglés) hace siete años, el volumen de comercio registrado superó los 7,8 billones de dólares y 110 mil millones de dólares en inversión directa con los países socios de la BRI. Un informe del Banco Mundial señala que para 2030, a nivel mundial, la Iniciativa la Franja y la Ruta podría contribuir a sacar de la pobreza extrema a 7,6 millones de personas y de la pobreza moderada a 32 millones.

Por más de 70 años, China ha brindado su apoyo internacional, motivando la ayuda mutua y la cooperación entre países en vías de desarrollo. Ha emprendido con más de 160 países miles de proyectos de asistencia y programas de cooperación técnica, también ha capacitado a más de 400 000 personas en diferentes especialidades de desarrollo de recursos humanos.

Durante la pandemia de COVID-19, China ha proporcionado, con urgencia y sin ningún miramiento o especulación, suministros de bioseguridad a 150 países y 13 organismos internacionales, entre los que se cuentan más de 280 mil millones de barbijos, 4 mil millones de kits de pruebas y 3,4 mil millones de trajes de bioseguridad.

China fue el primer país, sino el único, en comprometerse a hacer de sus vacunas un bien público mundial y, hasta ahora, ha proporcionado 350 millones de dosis al mundo. Así también, ha anunciado nuevas medidas de solidaridad, entre las que se incluyen la prestación de ayuda financiera, el suministro de vacunas, la producción conjunta y la renuncia a los derechos de propiedad intelectual de las mismas, con el fin de ayudar a construir una comunidad global que vele por la salud de todos.

En el camino del socialismo con características propias, China ha tenido avances y logros de renombre mundial. Se desarrolló desde un país con insuficiencia de alimentos y vestimenta a una sociedad acomodada, creándose un milagro de desarrollo rápido y estabilidad social a largo plazo.

En 1978, el PIB per cápita de China fue solo un 4/5 del de la India, país colindante y el segundo más

populoso del mundo. En 2020, el PIB per cápita de China superó los 10 mil dólares, siendo 4 veces más que el de la India. Hoy China lleva un desarrollo cada vez más balanceado y coordinado, obteniendo grandes logros científicos y tecnológicos, como la estación espacial, el submarino tripulado que llega a más de 7000 metros de profundidad en el océano, el satélite cuántico, el Rover que recorrió Marte, el sistema de navegación, etc.

China sigue desarrollando una economía verde, es el mayor inversor del mundo en energía renovable, y su capacidad de generación de energías renovables ocupa el primer lugar en el mundo. En el próximo quinquenio, para cada unidad del PIB, el consumo de energía se reducirá en un 13,5%, y la emisión de dióxido de carbono, en un 18%, mientras la tasa de cobertura forestal alcanzará el 24,1%.

China es el mercado con el mayor potencial a nivel mundial, y va a traer más oportunidades para todos los países. En los próximos 5 años, la taza de urbanización de China se elevará al 65%, en 10 años, la clase media de China va a crecer de los 400 a los 900 millones de personas y el volumen total de importaciones chinas de mercancías superará los 22 trillones de dólares. El Presidente de China Xi Jinping afirmó que el mercado chino será un mercado global y compartido entre todos.

Ante los nuevos desafíos, China está acelerando la edificación de un nuevo patrón de desarrollo con la circulación doméstica como el cuerpo principal y las circulaciones duales nacionales e internacionales promoviéndose mutuamente. Este nuevo patrón de desarrollo se basará en la enorme demanda del mercado interno chino, pero no se trata de un “autocierre”, sino de promover un mayor nivel de apertura.

El socialismo no equivale a la pobreza, es una responsabilidad ineludible del Partido Comunista de China el sacar a todo su pueblo de la pobreza. Hasta el noviembre del 2020, China logró eliminar la pobreza absoluta en todo el país.

El triunfo en el combate a la pobreza también significa una contribución histórica a la causa internacional de reducción de la pobreza. Según el criterio del Banco Mundial, 800 millones de chinos han salido de la pobreza absoluta en los últimos 40 años, cifra que supera a la población total de Europa. En cuanto al ritmo, cumplió con 10 años de anticipación los objetivos definidos en la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas.

China no permanece ajena a lo que ocurre en los demás países, sino que busca beneficiar al resto del mundo con su propio desarrollo y ofrecer asistencia a otros países en vías de desarrollo, con miras a construir una comunidad de futuro compartido. Hasta ahora, China ha enviado más de 600 000 trabajadores humanitarios en función de asistencia a 166 países y organizaciones internacionales. China celebra anualmente el “Foro para la reducción de la pobreza y el desarrollo”, además de múltiples cursos de capacitación e información online para compartir con otros países sus experiencias en la lucha contra la pobreza.

Los principios básicos del centralismo democrático

El militante como individuo se somete a la organización del Partido; la minoría a la mayoría; los organismos de niveles inferiores a los superiores y todos, organismos o miembros, al Congreso Nacional y el Comité Central del Partido.

Los órganos de dirección partidarios se configuran mediante elecciones en los diversos niveles. Los organismos superiores deben escuchar constantemente las opiniones de los niveles inferiores y de las masas militantes y resolver de manera oportuna los problemas que ellos planteen.

Los comités del Partido en las distintas instancias aplican el sistema de combinación de la dirección colectiva con la responsabilidad individual derivada de la división del trabajo.

Toda cuestión de importancia capital habrá de decidirse mediante discusión conjunta en los comités del Partido. El Partido prohíbe cualquier forma de culto a la personalidad

Las cifras y las ocupaciones de los miembros del PCCh

El PCCh es el partido más grande del mundo. Al 31 de diciembre de 2019, el Partido tenía 91,9 millones de miembros en total y constaba de 4,6 millones de organizaciones de base.

Los miembros del PCCh provienen de todos los sectores de China: 25,5 millones son campesinos, pastores o pescadores; 10,1 millones son directivos técnicos en empresas e instituciones; 14,4 millones son técnicos en empresas e instituciones; 6,4 millones son obreros; 7,6 millones son funcionarios gubernamentales u órganos del Partido, 1,9 millones son estudiantes y 7,1 millones tienen otras ocupaciones.

Estructura organizativa

La organización del PCCh comprende tres niveles: central (órgano supremo), local (que replica la estructura central a nivel local y enlaza el órgano central con las organizaciones de base) y de organizaciones de base (las células del partido que hacen de puente con la sociedad); aunque de funciones claramente diferenciadas, interactúan plenamente entre ellos.

 “La ONU aprecia altamente los grandes logros de China en el alivio de la pobreza en el país, así como su firme apoyo al multilateralismo y al trabajo de la ONU, aprecia los objetivos de las contribuciones previstas y determinadas a nivel nacional y las importantes medidas anunciadas por China para enfrentar el cambio climático global, y agradece a China por sus importantes aportaciones a la cooperación internacional en el combate a la pandemia de COVID-19”

Secretario general de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) António Guterres.

“Uno de los grandes logros del PCCh fue el adherirse al camino de la justicia social con características chinas, que ha sacado a cientos de millones de chinos de la pobreza. Estoy muy de acuerdo con la comunidad del destino humano, que nos hace entender que el fortalecimiento de la cooperación, la coexistencia pacífica y el desarrollo común pueden hacer que las personas de todo el mundo tengan una vida mejor”.

Presidente del Partido Comunista Español, José Luis Centella.

“El Partido Comunista de China ha llevado a China a logros sin precedentes en el alivio de la pobreza en la historia de la humanidad. A partir del 14º Plan Quinquenal de China, podemos ver el compromiso y los esfuerzos de China, el desarrollo de China es de gran importancia para el mundo”.

Expresidente de Costa Rica, José María Figueres.

 “Sentimos profundamente que el centenario del Partido Comunista de China es un acontecimiento crucial. Nos maravillamos de los esfuerzos del pueblo chino por alcanzar un alto nivel de desarrollo. Cientos de millones de chinos han terminado de salir de la pobreza. Saludamos su éxito”.

Exprimer ministro francés, Jean-pierre Raffarin

“El Partido Comunista de China ha conseguido logros magníficos difíciles de igualar a lo largo de la historia y obrará nuevos milagros en los tiempos que están por venir”.

Expresidente de Chipre, George Vassiliou.

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