Escucha esta nota aquí

El 21 de septiembre fue declarado Día del Médico Boliviano por Decreto Supremo N.° 8209, durante el gobierno de Luis Adolfo Siles Salinas.

En Bolivia, hasta el año 1967 el Día del Médico se conmemoró el 3 de diciembre, pero fue en el II Congreso Médico Boliviano de la Confederación Médica Sindical de Bolivia, realizado en Cochabamba el 14 de septiembre de 1966, cuando el Dr. José María Alvarado presentó un proyecto proponiendo el día 21 de septiembre como el Día del Médico Boliviano.

Una labor sacrificada

No se puede hablar del rol de los médicos sin antes entender y entrar en su experiencia cotidiana de trabajo, en un sistema de salud con muchas carencias. En el país hay 0,8 médicos por cada 1.000 habitantes; es decir, que ni siquiera hay uno por millar, sostiene el presidente del Colegio Médico de Santa Cruz, Wilfredo Anzoátegui.

Pero la situación es más crítica en las poblaciones más alejadas de las ciudades capitales y peor si estas no están en el eje troncal del país. Los equipos e insumos y, fundamentalmente los recursos humanos para la atención sanitaria tampoco son abundantes, a pesar de los esfuerzos de los tres niveles de gobierno para mejorar esta situación. Son dramáticas las imágenes que muchas veces reflejan los medios de comunicación, de enfermos esperando en una camilla o en el pasillo de un hospital público hasta que haya un espacio.

Asimismo, hay una lucha histórica exigiendo que se incremente el presupuesto para la salud, que ahora es menor al 10%. Actualmente, varios candidatos que compiten por la silla presidencial, han hecho modificaciones a sus propuestas de gobierno para incluir la salud, después de que la pandemia por el coronavirus haya desnudado una cruda realidad del sistema sanitario local y nacional.

Sin dudarlo, trabajar en esas condiciones, para médicos, enfermeras y personal sanitario, genera una carga de estrés muy fuerte.

Con respecto a las demandas del gremio es justo que los médicos aspiren a que su profesión sea jerarquizada y que sean incorporados en la legislación laboral para acceder a una jubilación digna, sostuvo Anzoátegui. También es correcto que se exija la institucionalización para designar que los mejores cargos sean por concurso de méritos, ya que al ser tan delicados no pueden estar sujetos a otro criterio que no sea la ciencia, añadió.