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En inglés recibe el nombre de ‘stealthing’, que traducido al español significa ‘sigilo’, ‘en sigilo’ o ‘secretamente’ y hace alusión a la práctica de algunos hombres de quitarse el preservativo, mientras se tiene relaciones sexuales con otra persona con la que se ha acordado usarlo. En otras palabras, quitarse el condón sin consentimiento de la pareja sexual.

Hasta hace algunos años esta actitud era vista como una picardía o una excusa justificada de algunos hombres “porque se perdía la sensibilidad del acto sexual al utilizar preservativo”. Sin embargo, poco o nada se cuestionaba la exposición de las víctimas a un embarazo no deseado o a enfermedades de transmisión sexual, sin, siquiera tomar en cuenta las afectaciones emocionales que acarrean.

Actualmente esta forma de agresión sexual ha dejado de ser vista como ‘una travesura’ y en países como Alemania o Suiza entra dentro de los delitos de abuso sexual del código penal, pese a no estar específicamente tipificado ya hay precedentes de condenas. En Bolivia tampoco está tipificado en el código penal, pero hay recursos legales que se pueden aplicar para juzgarlo.

Un precedente, que está sirviendo como ejemplo, lo dio a principios de octubre de este año el estado de California en Estados Unidos al promulgar una ley que considera al ‘stealthing’ como una agresión sexual que recibirá condena.

Agresión y violación

Son muchas y variada las aristas legales que se pueden explorar de acuerdo a la legislación de cada país para juzgar el llamado ‘stealthing’, pero desde la parte emocional el primer efecto es la ruptura de confianza dentro de la dinámica de la pareja, explica la sicóloga y terapeuta sexual Teresa Méndez

La sicóloga explica qué esta práctica no se puede minimizar y es una forma de agresión y de ejercer violencia “Sacarse el condón, cuando ha sido un previo compromiso y no darlo a conocer a la pareja es una agresión total, porque estamos siendo irrespetuosos con la persona, con su cuerpo y con el compromiso que hemos tenido. En todo nivel es considerado una agresión”

La conciencia sobre el problema en Estados Unidos aumentó significativamente cuatro años atrás cuando Alexandra Brodsky, entonces estudiante de derecho de la Universidad de Yale, escribió un artículo que se publicó en el Columbia Journal of Gender and Law con una investigación sobre la extracción no consensuada del condón, y escribió que “muchos lo experimentan como una grave violación de la dignidad y la autonomía personal”.

Consultada semanas atrás por el Washington Post dijo que sigue habiendo muchos malentendidos respecto al tema “Hay personas que simplemente no creen que esto sea un problema”, dijo Brodsky, ahora abogado de derechos civiles. “Por definición, la violación ocurre entre personas que ya tienen intimidad sexual. La víctima ya ha dado su consentimiento para algún contacto sexual, y esto a menudo ocurre en una relación sexual o de citas existente”, explicó Brodsky. “La violación ocurre cuando se quita el condón sin consentimiento”

Los que dicen que se está exagerando el tema apelan a que se está criminalizando ‘un descuido imprudente’, pero “No puede ser un descuido imprudente, porque siempre tiene que haber consentimiento, entonces si la persona está pensando en quitarse el condón por una excusa tan clara como que no está bien puesto, se le está resbalando o le incomoda debe comunicárselo a su pareja. Si no lo hace es una falta de respeto, es una traición de no considerar al otro al mismo nivel, como debería considerarla”, explica Méndez.

Contra los mitos

La terapeuta indica que una de las excusas frecuentes es un falso mito de que con el condón no se siente el mismo placer “Antes se podía decir que había diferencia por la textura que tenían los preservativos, pero hoy vienen tan adaptados a la anatomía humana que la sensación es casi igual. Obviamente siempre va a ser un objeto diferente o un material diferente a nuestro cuerpo, pero el tema de que la sensación y el placer son menores, es algo que se nos ha metido en la cabeza y que, si eso está por encima del cuidado y de un compromiso que se ha establecido dentro de la pareja, lo que hay allí es solo una búsqueda de placer individual y una actitud egoísta. Al hacer eso sin el consentimiento del otro estamos traicionándola”, señala Méndez.

Llegar a realizar una denuncia no es algo exagerado. Lo que pasa es que en otras épocas muchos abusos estaban normalizados y la ley no los contemplaba “Hasta hace muy poco tiempo una relación forzada dentro del matrimonio no era considerada como un abuso sexual o violencia sexual, pero hoy está penalizado. Tu pareja no puede obligarte a tener relaciones, entonces si la persona ha decido cuidarse por alguna razón y la otra miente y rompe este compromiso está vulnerando esa relación. Lo que antes era normalizado ‘porque es así y siempre ha sido así y no exageres’, hoy es considerado violencia y algo ilegal”, sostiene la terapeuta.

¿Qué hacer?

Este problema no es ajeno a la realidad boliviana, incluso es mucho más común de lo que se cree entre adolescentes y jóvenes, afirma Evelyn Delgado del Instituto para el Desarrollo Humano (IDH), ONG que trabaja con el tema de Derechos Humanos y salud sexual. Explica que en el código penal boliviano no está tipificado. Sin embargo, existen los recursos legales para que se pueda penalizar ese tipo de conductas “Por ejemplo, los derechos sexuales y reproductivos están reconocidos como derechos humanos, esto tanto en organismos internacionales como en nuestro país y la Ley 348, (Ley integral para garantizar a las mujeres una vida libre de violencia) en el artículo 7 tipifica 17 formas de violencia. Entre ellas la violencia sexual, la violencia contra los derechos reproductivos y la violencia contra los derechos y la libertad sexual.

Entonces ante situaciones como el de este tipo de prácticas se puede aplicar alguna figura legal, porque estamos hablando de la vulneración del derecho a decidir, el uso de los métodos anticonceptivos. Entonces sí puede tener una sanción al agresor”, sostiene Delgado que es licenciada en Educación y Derecho.

La peculiaridad de este tipo de agresión es que es difícil presentar pruebas, entonces ¿qué hacer? “Lo primero que tienen que hacer la víctima es hacer la denuncia al Ministerio Público de manera directa, porque son los encargados de realizar la investigación. También puede acudir a la Fuerza Especial de Lucha Contra la Violencia. Una vez allí le realizan un peritaje sicológico y también un examen médico forense. Si el hecho ocurrió hace varios meses se van perdiendo elementos para validar la prueba. Ante tal situación existen varias organizaciones de mujeres que pueden ayudar.

Si esto ha ocurrido hace unos dos o tres días es necesario tomar medidas inmediatas, porque puede estar en riesgo de contraer VIH, infecciones de transmisión sexual o un embarazo no planificado. Para ello es necesario acudir a un médico y explicar la situación”, señala Delgado. Por otro lado, instituciones como el IDH Bolivia, brinda asistencia presencial en Cochabamba y virtual para otras ciudades sobre este tema.



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